El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el acuerdo con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz está «muy cerca» y podría firmarse en las próximas horas, mientras a nivel internacional las negociaciones mantienen en vilo a los mercados energéticos.
A través de su red Truth Social, Trump afirmó que Washington y Teherán han negociado en gran medida un «Memorando de Entendimiento relativo a la PAZ» que incluye la reapertura «inmediata, completa y total» del paso marítimo, por donde circula cerca del 20% del petróleo y el gas natural licuado del mundo.
«Está previsto que el acuerdo se firme mañana y, inmediatamente después, el estrecho de Ormuz estará ABIERTO PARA TODOS», escribió el mandatario el fin de semana, tras sostener conversaciones con líderes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Pakistán, Turquía y Egipto.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo país actúa como mediador junto con Qatar, confirmó que las delegaciones se preparan para una firma electrónica en Suiza, a la que seguirían 60 días de conversaciones técnicas sobre el programa nuclear iraní y las sanciones.
El anuncio llega después de más de tres meses de cierre parcial del estrecho por parte de Irán, desde que estalló la guerra el 28 de febrero tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. El bloqueo provocó que el crudo Brent superara los 110 dólares por barril y generó problemas de suministro de fertilizantes y gas.
La expectativa de reapertura ya impactó en los mercados. Los futuros del Brent cayeron 5.1% hasta los 82.86 dólares y el WTI a 79.98 dólares, su nivel más bajo en tres meses, según reportó Reuters.
Mientras Trump presume en el frente interno «millonarios ahorros gracias a la erradicación de privilegios y el recorte al gasto burocrático», en el frente externo insiste en que Irán «ya no quiere armas nucleares» y que Estados Unidos recuperará el uranio enriquecido en el «momento oportuno».
Teherán, sin embargo, ha matizado el optimismo. La cancillería iraní indicó que aún no hay decisión final y mantiene demandas de indemnización por daños de guerra y la devolución de activos congelados desde 1979.






