La crisis migratoria en Ceuta alcanzó dimensiones trágicas: 57 personas han muerto y sus cuerpos han sido recuperados en las aguas del Estrecho tras la entrada masiva de cerca de 50,000 migrantes irregulares desde la madrugada del jueves, confirmó el Ministerio del Interior este viernes.
Es la avalancha más grande en la historia de la ciudad autónoma, superior a la de mayo de 2021 cuando entraron 10,000 personas. La cifra equivale a aumentar en 60% la población de Ceuta, de 83,600 habitantes.
La mayoría de las víctimas murió ahogada al intentar bordear a nado el espigón fronterizo de El Tarajal. El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil mantiene desplegados a ocho buzos para localizar más cuerpos, por lo que no se descarta que la cifra aumente. Al menos 1,500 migrantes llegaron solo en la última semana, antes del salto masivo del jueves por la noche.
La situación desbordó por completo los centros de acogida y las calles. «Es como si hubiera una manifestación constante», describieron vecinos, con cientos de personas deambulando y durmiendo a la intemperie en el centro de la ciudad.
Ante la emergencia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajará este viernes a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. La Moncloa ordenó movilizar a las unidades del Ejército de Tierra acuarteladas en la ciudad para reforzar a la Guardia Civil y cerró la frontera de Melilla tras un intento de entrada en Beni Enzar.
«Las Fuerzas Armadas reforzarán a la Guardia Civil en el ejercicio de sus competencias y aquellas que puedan resultar necesarias para mantener la seguridad», informó el Gobierno.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había pedido la declaración de emergencia por seguridad nacional y el despliegue militar. El Gobierno y Marruecos acordaron «reforzar la coordinación» y la devolución «lo antes posible» de los migrantes.
El detonante, según fuentes policiales y jurídicas, fue la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que prohibió las devoluciones en caliente para quienes llegan a nado, una herramienta clave en la frontera marítima.






