En plena disputa del Mundial 2026, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) quedó en el centro de una investigación del FBI y fiscales federales de Estados Unidos por presunto lavado de activos y fraude bancario. La pesquisa, revelada por el diario La Nación, busca determinar cómo la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia canalizó más de 300 millones de dólares a través del sistema financiero estadounidense y si esas operaciones configuran delitos bajo jurisdicción norteamericana.
Agentes radicados en Washington y Miami comenzaron a tomar testimonios la semana pasada. Uno de los encuentros clave fue una videoconferencia de tres horas con el empresario Guillermo Tofoni, quien ya había denunciado a Tapia y al tesorero Pablo Toviggino por presunta defraudación. La Justicia estadounidense también rastrea el rol de TourProdEnter LLC, firma del productor Javier Faroni contratada como agente comercial de la AFA en el exterior.
Según documentos bancarios, TourProdEnter recaudó al menos 260 millones de dólares entre 2021 y 2025 por contratos de patrocinio con Adidas y Warner, cobrando una comisión del 30%. De ese total, 42 millones habrían sido transferidos a cuatro sociedades creadas en Florida, presuntamente controladas por testaferros argentinos. Parte del dinero se usó para pagar aviones privados, yates, autos de lujo y propiedades inmobiliarias.
Los investigadores analizan cuentas en Citibank, Bank of America, JP Morgan, Synovus y PNC Bank, y detectaron giros a sociedades vinculadas a Toviggino y a su pareja, María Florencia Sartirana, exgerenta de Finanzas de la AFA. En diciembre de 2025 la Policía ya había allanado la sede de la AFA en Buenos Aires y Ezeiza, secuestrando contratos con TourProdEnter.
La AFA rechazó las acusaciones y afirmó que la relación con TourProdEnter “ha sido analizada por tribunales en Argentina y http://EE.UU. sin detectar irregularidades”. Sin embargo, el FBI evalúa si las transferencias y la declaración de fondos como “aditivos” o “lubricantes” encubrieron el origen ilícito del dinero.
El caso avanza mientras la Selección disputa los cuartos de final del Mundial. La investigación podría derivar en cargos federales si se comprueba el uso del sistema bancario estadounidense para lavar fondos provenientes de la gestión comercial de la AFA.





