Por primera vez en su historia reciente, la organización del Tour de Francia decidió acortar una etapa por altas temperaturas. La 9ª jornada, prevista originalmente entre Limoges y Puy de Dôme con 187 km, se reducirá a 152 km y adelantará su salida una hora para evitar las horas de mayor estrés térmico, anunció ASO este domingo.
La medida se tomó después de que Météo-France activara la alerta naranja en el Macizo Central, con máximas pronosticadas de 40 °C y un índice WBGT —que combina temperatura, humedad, radiación solar y viento— por encima de 28 °C, el umbral que la UCI marca como “alto riesgo” para la salud de los corredores.
“No solo observamos el calor, sino también la humedad y la exposición solar en el recorrido. Si el WBGT supera 28 °C, el protocolo contempla neutralizaciones, recortes o incluso cancelaciones”, recordó la Unión Ciclista Internacional, que desde 2024 aplica un sistema de cinco niveles de riesgo.
La ola de calor que afecta al sur y centro de Francia desde el 26 de junio ya ha dejado siete fallecidos en pruebas deportivas no profesionales y llevó a la ministra de Deportes, Marina Ferrari, a advertir que “podría haber cancelaciones” en función de las condiciones meteorológicas. En el pelotón, varios equipos solicitaron medidas extra: zonas de avituallamiento más frecuentes y una tercera moto para repartir bidones, como ya se aplicó en la 7ª etapa entre Hagetmau y Burdeos, disputada con 40 °C.
Tadej Pogacar, líder de la general, reconoció tras la 8ª etapa que “el calor la hizo más difícil, y tener a Mathieu Van der Poel en la escapada tampoco ayudó. Ha resultado súper dura para ser una etapa llana”. Jonas Vingegaard, por su parte, señaló que “ahora ponemos el foco en mañana. Definitivamente espero una batalla entre los favoritos, pero con estas temperaturas hay que correr con cabeza”.
El recorte elimina el bucle final por Clermont-Ferrand y el ascenso inicial al Col de Ceyssat, manteniendo el final en alto en Puy de Dôme. La UCI avaló la modificación tras consultar a los comisarios, al sindicato de ciclistas CPA y a los servicios médicos. “La seguridad está por encima del espectáculo. Con olas de calor batiendo récords cada año, es cuestión de tiempo antes de que el Tour se encuentre con un día de estrés térmico extremo”, advirtió Ivana Cvijanovic, investigadora del IRD.
El Tour ya había vivido jornadas con 36 °C en 2024, cuando algunos corredores sufrieron vómitos en carrera. Estudios recientes muestran que ciudades como Toulouse, Pau y Burdeos superaron los 28 °C WBGT en los últimos años, y que París y Lyon se acercan cada vez más al umbral de alto riesgo.
La 9ª etapa recortada se disputará este lunes con salida a las 12:05 h. La organización mantendrá hidratación cada 10 km y habilitará duchas en meta. Si el WBGT empeora, no se descarta neutralizar tramos. “El ciclismo simboliza resistencia, pero incluso los atletas más fuertes tienen límites biológicos”, concluye el informe de ISGlobal que alertó sobre el impacto del cambio climático en la ronda gala.




