El domingo 5 de julio de 2026 falleció a los 76 años Baldomero Escribano Nieves, pianista, compositor, arreglista, director y cantante fundador de la Orquesta de Salsa de la Universidad Veracruzana (UV), una de las agrupaciones más emblemáticas del son afroantillano en México. La noticia fue confirmada por la UV a través de redes sociales.
La voz que convirtió la salsa en identidad universitaria
Nacido en Veracruz, Escribano Nieves fundó la Orquesta de Salsa UV en 1978 —por iniciativa del entonces rector Roberto Bravo Garzón— con la misión de llevar los ritmos afroantillanos a la comunidad universitaria y a la sociedad en general. Bajo su liderazgo, el grupo buscó “contribuir mediante sus presentaciones al desarrollo de hábitos culturales y recreativos” y se consolidó como semillero de bailadores y músicos. Desde sus inicios fue la voz principal del ensamble y pieza clave en su repertorio, que combinó clásicos del son cubano con nuevas propuestas de salsa.
Más de cuatro décadas de escenarios
La Orquesta debutó formalmente en 1980 y, con Escribano al frente, recorrió festivales nacionales e internacionales, incluidos el Festival Viva Quad Cities en Estados Unidos, la Cumbre Tajín y múltiples ediciones de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU). En 2024 celebró su 45 aniversario en el Foro “Miguel Vélez Arceo” de Casa del Lago, donde la UV reconoció a sus fundadores. Ese mismo año, durante la FILU 2026, Baldomero recibió la Medalla al Mérito Universidad Veracruzana.
“La música es mi vida”
Aunque en los últimos años disminuyó su ritmo de trabajo por motivos de salud, Escribano mantuvo la música como eje vital. En un conversatorio titulado “La música es mi vida” realizado en la FILU 2026, recordó con orgullo que hijos y nietos heredaron su pasión y cerró interpretando Lágrimas negras junto a músicos y público. “La salsa no fue solo un oficio, ha sido una manera de habitar este mundo”, dijo entonces.
La Dirección General de Difusión Cultural lamentó su partida: “su voz, trayectoria y entrega dejaron una huella invaluable en la historia musical de nuestra institución”. Baldomero Escribano Nieves no solo formó una orquesta: formó generaciones que bailaron, cantaron y entendieron la salsa como memoria compartida, amistad y pertenencia.






