PODER & CRÍTICA | REDACCIÓN | Detrás de la innovación y el desarrollo de productos comerciales elaborados a base de sargazo, los emprendedores locales en el Caribe Mexicano enfrentan un complejo laberinto financiero y operativo. A pesar de que las autoridades federales incluyeron formalmente a la macroalga en la Carta Nacional Pesquera bajo la categoría de «recurso marítimo» —un estatus jurídico que en teoría regulariza y facilita su aprovechamiento industrial—, la realidad en las costas de Quintana Roo impone un costo logístico promedio de 5 mil pesos diarios para conseguir una materia prima biológicamente útil.
Este gasto operativo diario es absorbido en su totalidad por los innovadores con el objetivo de consolidar una verdadera economía circular en la región, destinándose principalmente a tres rubros clave:
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Operación básica de recolección.
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Mantenimiento de equipo especializado.
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Adecuaciones de maniobra en la franja costera.
Hoteles sin áreas de maniobra: el desafío de los accesos a la playa
La falta de planeación urbana y arquitectónica original en la zona hotelera y los litorales de la entidad se ha convertido en el obstáculo más persistente para el aprovechamiento de la biomasa. Las playas de los destinos turísticos nunca fueron proyectadas para albergar infraestructura pesada o actividades de tipo industrial.
Félix Navarrete, presidente de Grupo Ensol Caribe —empresa especializada en la recolección de la macroalga—, detalló la complejidad de esta problemática:
«El tema de los accesos a las zonas de playa ha sido uno de los más grandes retos. Los hoteles nunca pensaron que iban a necesitar un área de maniobra, ese tipo de cosas, entonces no hay espacios y se tiene uno que adecuar; es justamente la manera en cómo vamos manejando la biomasa para poder llevarla a proceso».
Logística de succión para evitar la pérdida del valor comercial
Para que el sargazo sea de utilidad en laboratorios e industrias, debe recolectarse fresco, limpio y completamente libre de arena. Si el alga pasa demasiado tiempo expuesta, inicia su proceso de descomposición y metanogénesis, liberando ácido sulfhídrico, gas metano y lixiviados que destruyen por completo sus propiedades químicas y su valor comercial.
Para resolver este inconveniente, empresas como Ensol implementan un sistema de succión tecnificado a 150 metros de la orilla:
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Captación marítima: Se utilizan bombas mopa y sistemas de tuberías flotantes especiales conectadas desde el mar directo a la costa.
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Desagüe en tierra: La biomasa se recibe en contenedores herméticos en tierra firme, donde se filtra y elimina toda el agua de mar.
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Materia prima pura: El resultado es un contenedor de sargazo limpio, sin un solo grano de arena y listo para ser trasladado a las plantas de procesamiento.
Cuando el sargazo logra evadir los cinturones de contención marina y arriba a la costa, las empresas se ven obligadas a activar maquinaria de alta eficiencia en los denominados «puntos de sacrificio» (los extremos de las barreras), desazolvando los volúmenes de manera expedita para mantener los estándares de frescura indispensables.
Restricciones ambientales en zonas de alta fragilidad ecológica
El reto de los emprendedores se intensifica significativamente en áreas naturales protegidas de la zona norte del estado, donde la normatividad ambiental restringe estrictamente el uso de motores pesados o tecnologías automatizadas para evitar la erosión de las playas y la destrucción de ecosistemas delicados.






