La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estimó que cerca de 6.9 millones de personas en Venezuela están expuestas a un alto riesgo sísmico y podrían resultar afectadas en caso de un terremoto de gran magnitud. La cifra representa más del 20% de la población nacional y se concentra principalmente en la franja norte costera, donde se ubican Caracas, Carabobo, Sucre, Falcón y Zulia.
El informe, publicado este jueves como parte del Panorama Global Humanitario 2026, señala que Venezuela está atravesada por el sistema de fallas de Boconó, San Sebastián y El Pilar, lo que convierte al país en una de las zonas con mayor actividad tectónica del Caribe. Solo en lo que va del año, FUNVISIS ha registrado más de 180 sismos, la mayoría de baja magnitud, aunque el pasado 24 de junio un temblor de 5.2 en Sucre generó alarma y daños leves en viviendas de Carúpano y Güiria.
OCHA advierte que la vulnerabilidad se agrava por la densidad poblacional en edificaciones antiguas, la autoconstrucción sin normas sismorresistentes y la limitada capacidad de respuesta de los servicios de emergencia. En Caracas, al menos 1.8 millones de personas viven en zonas de barrios populares ubicados sobre laderas inestables. A esto se suma la saturación de hospitales y la falta de equipos de rescate especializados en varias entidades.
El organismo recomienda a las autoridades actualizar los planes de contingencia, reforzar la infraestructura crítica como escuelas y centros de salud, y lanzar campañas masivas de prevención. También pide fortalecer los sistemas de alerta temprana y mejorar la coordinación entre Protección Civil, cuerpos de bomberos y comunidades organizadas.
“La preparación salva vidas. No podemos evitar los terremotos, pero sí reducir su impacto”, indicó el coordinador residente de la ONU en Venezuela. En 1997, el sismo de Cariaco de magnitud 7.0 dejó 73 muertos y más de 500 heridos, un antecedente que la ONU pide no repetir.
FUNVISIS recordó que ante un sismo la población debe mantener la calma, ubicarse en zonas seguras lejos de ventanas y objetos que puedan caer, y contar con un plan familiar de evacuación. Las autoridades no han emitido alertas por réplicas mayores, pero se mantienen en monitoreo permanente.






