l patrimonio de Alejandro Gertz Manero, exfiscal general de la República y actual embajador de México en el Reino Unido, se colocó en el centro del debate público tras la revelación de su declaración patrimonial. El informe detalla la posesión de más de 13 bienes inmuebles —que incluyen 10 casas, un departamento, un terreno y un edificio completo—, además de millonarias inversiones en obras de arte, joyas de alta gama y vehículos de colección.
La información fue catalogada como pública tras ser integrada por el propio funcionario a la plataforma Declaranet, bajo los lineamientos obligatorios de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Durante su gestión de casi seis años al frente de la Fiscalía General de la República (FGR), Gertz Manero mantuvo bajo reserva institucional el acceso abierto a la evolución de sus activos privados, un blindaje que quedó sin efecto ante la normativa vigente para el Servicio Exterior Mexicano.
Inmuebles exclusivos y cuentas internacionales
El desglose del estado financiero del diplomático sorprendió por la magnitud de las propiedades registradas a su nombre exclusivo, dejando fuera los bienes compartidos en copropiedad o fideicomisos familiares:
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Patrimonio inmobiliario: Residencias heredadas y adquiridas que oscilan entre los 200 y los mil metros cuadrados de superficie, incluyendo un edificio entero y una propiedad en los Estados Unidos valuada en más de un millón de dólares.
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Inversión en Europa: Destaca un departamento de 233 metros cuadrados adquirido hace más de una década en Los Jerónimos, uno de los barrios residenciales más costosos y exclusivos de Madrid, España.
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Activos líquidos: Cuentas bancarias activas y fondos de inversión diversificados en instituciones financieras de España, Suiza y los Estados Unidos.
Una trayectoria marcada por la polémica y la opacidad
Alejandro Gertz Manero asumió la titularidad de la naciente FGR en 2019 a propuesta del expresidente Andrés Manuel López Obrador, cargo diseñado originalmente para un periodo de nueve años. No obstante, en noviembre de 2025, durante el primer año de gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el funcionario presentó su renuncia formal para incorporarse a la misión diplomática en Londres.
Su paso por la procuración de justicia federal estuvo condicionado por severos cuestionamientos de organizaciones civiles y colectivos de víctimas debido a la falta de resultados sustanciales, prolongadas ausencias de la vida pública por motivos de salud y recurrentes tensiones institucionales. Entre los episodios más controvertidos de su gestión destacan el intento fallido de redefinir el tipo penal de feminicidio, el uso de la estructura ministerial en un litigio de índole estrictamente familiar y las abiertas discrepancias con las fiscalías especiales encargadas del caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.






