Apenas dos semanas después de ser inaugurado, el nuevo sumidero del mercado municipal “Los Chenes” colapsó la mañana de este sábado y provocó el rebosamiento de aguas negras en el área de pescados y verduras. Locatarios colocaron costales y tablas para contener el escurrimiento, mientras compradores se alejaban por el olor. “Que nos acopie la autoridad, porque esto es insalubre y es pérdida para todos”, reclamó Manuel Poot, líder de los oferentes.
El sumidero, parte de la remodelación de 4.2 millones de pesos entregada el 6 de junio por el Ayuntamiento, debía captar los desechos de 120 locales. Sin embargo, a las 7:30 horas comenzó a brotar líquido pestilente por las coladeras del pasillo central. En 20 minutos, el agua cubrió 30 metros de pasillo y alcanzó puestos de tomate, cilantro y tilapia. Protección Civil municipal acordonó la zona y Salud ordenó el retiro temporal de 18 vendedores de alimentos.
Comerciantes aseguran que desde el primer día notaron que el registro tenía poca pendiente y que el tubo de descarga era de 4 pulgadas, insuficiente para la carga del mercado. “Lo reportamos, pero dijeron que estaba a prueba. Hoy la prueba nos rebosó en la cara”, dijo la locataria Maribel Chan, quien perdió 400 pesos en cilantro.
El alcalde Emilio Lara acudió al sitio y reconoció la falla. Explicó que la obra la ejecutó la constructora Maya Sureste y que aún no se firma el acta de entrega-recepción. “Se aplicará la fianza de vicios ocultos. Que nos acopie la empresa y corrija de inmediato, porque el mercado no puede parar”, declaró. Personal de Obras Públicas inició el desazolve con un vactor y colocó bombas portátiles para desviar el flujo.
La Jurisdicción Sanitaria No. 3 tomó muestras del agua y anunció que sancionará si hubo negligencia en el diseño. También pidió a la población no consumir productos que estuvieron en contacto con el escurrimiento.
Vecinos de los barrios San Román y Dolores temen que el drenaje colapsado afecte sus viviendas. “Si el sumidero nuevo no aguanta, el viejo menos. Que nos acopie el municipio antes de que esto llegue a las casas”, advirtió doña Elsy Cahuich.
El Ayuntamiento prometió un dictamen técnico en 72 horas y habilitar un cárcamo provisional a partir del lunes. Mientras tanto, los locatarios exigen una mesa urgente. Calculan pérdidas diarias de 35 mil pesos por ventas caídas y mercancía dañada.
Con cubetas, cloro y la frase “que nos acopie” escrita en cartulinas, los vendedores limpiaron sus pasillos. El mercado seguirá abierto, pero el área afectada permanecerá cerrada hasta que el sumidero deje de rebosar.





