Las autoridades de Hong Kong presentaron cargos contra siete personas y dos empresas por su presunta responsabilidad en el incendio más mortífero registrado en la ciudad en varias décadas, tragedia que cobró la vida de 168 personas y dejó decenas de heridos.
El siniestro ocurrió el 26 de noviembre de 2025 en el complejo habitacional Wang Fuk Court, ubicado en el distrito suburbano de Tai Po, donde las llamas consumieron siete edificios residenciales y devastaron una comunidad integrada por miles de habitantes.
Tras meses de investigaciones, la policía y la Comisión Independiente contra la Corrupción anunciaron la presentación de 25 cargos contra los involucrados, incluyendo homicidio involuntario, conspiración para defraudar, lavado de dinero, evasión fiscal e intento de obstrucción de la justicia.
Empresas vinculadas al proyecto de renovación
Entre las entidades acusadas se encuentran la empresa consultora Will Power Architects Company y la constructora Prestige Construction & Engineering Co., compañías que participaban en un proyecto de renovación del complejo habitacional cuando ocurrió el incendio.
Las autoridades señalaron que los siete acusados desempeñaban distintos cargos relacionados con las obras, incluyendo directivos de ambas compañías y personal responsable de la supervisión técnica del proyecto.
Durante la audiencia inicial, los acusados informaron al tribunal que comprendían los cargos presentados en su contra. La sesión también incluyó la lectura pública de los nombres de las víctimas, una de las primeras revelaciones oficiales sobre las personas fallecidas en la tragedia.
El proceso judicial continuará en septiembre.
Negligencia grave en medidas de seguridad
El superintendente de policía, Basil Tang, informó que la investigación determinó presuntas negligencias graves durante la ejecución de las obras de remodelación.
Entre las irregularidades detectadas destacan el uso de materiales altamente inflamables, como mallas de andamiaje sin protección contra incendios y paneles de espuma que habrían favorecido la rápida propagación de las llamas.
“Se sospecha que los arreglos de trabajo anteriores afectaron gravemente la seguridad contra incendios del edificio, causando que el fuego se propagara rápidamente y obstruyera las rutas de escape, lo que resultó en víctimas masivas”, declaró el funcionario.
Las autoridades consideran que las deficiencias en los protocolos de seguridad fueron un factor determinante en la magnitud del desastre.
Acusan fraude y corrupción
Además de los cargos relacionados con el incendio, la investigación detectó posibles actos de corrupción y fraude vinculados a la adjudicación del proyecto de renovación.
Según las autoridades, Will Power y Prestige habrían ocultado antecedentes de litigios relacionados con la constructora y manipulado evaluaciones técnicas para mejorar artificialmente su puntuación en el proceso de licitación.
De acuerdo con la acusación, estas acciones permitieron que Prestige obtuviera un contrato superior a los 300 millones de dólares de Hong Kong, equivalentes a más de 38 millones de dólares estadounidenses.
La investigadora principal de la Comisión Independiente contra la Corrupción, Hazel Law, afirmó que las pesquisas continúan y no se descartan nuevas detenciones.
“Algunas personas, para obtener beneficios personales, no solo incumplieron sus responsabilidades profesionales, sino que presuntamente recurrieron a prácticas corruptas, fraude y otros actos ilegales”, señaló.
Investigación continúa
Las autoridades revelaron que durante las investigaciones fueron detenidas 35 personas por posibles vínculos con el incendio y con presuntas irregularidades administrativas y financieras relacionadas con el proyecto de renovación.
Asimismo, se investiga si algunos de los acusados presentaron documentación falsa al gobierno para acreditar inspecciones y supervisiones en al menos 86 proyectos de mantenimiento de edificios, lo que podría ampliar la dimensión del caso.
El incendio de Wang Fuk Court es considerado una de las peores tragedias urbanas en la historia reciente de Hong Kong y ha provocado un amplio debate sobre los estándares de seguridad en construcciones residenciales, así como sobre los mecanismos de supervisión de obras públicas y privadas en la ciudad.






