Un grupo de adultos mayores de origen cubano permanece varado en Villahermosa, Tabasco, luego de ser deportados desde Estados Unidos y no contar con recursos ni redes de apoyo para continuar su viaje o regresar a la isla. Las personas, de entre 65 y 82 años, duermen en la vía pública y en albergues improvisados mientras gestionan su situación migratoria.
Según testimonios recabados, los adultos mayores llegaron al país como parte de un proceso de deportación masiva. Al arribar a Villahermosa, perdieron contacto con familiares y no recibieron información clara sobre su destino final. Muchos padecen enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y problemas de movilidad, lo que agrava su condición de vulnerabilidad.
“Nos dejaron aquí sin dinero, sin medicinas y sin saber qué hacer. Yo tengo 78 años y no puedo caminar mucho. Solo queremos regresar con nuestras familias en Cuba”, relató uno de los afectados desde las afueras de la Central de Autobuses.
Organizaciones civiles y voluntarios tabasqueños han llevado alimentos, agua, ropa y atención médica básica. El DIF Tabasco informó que brinda apoyo temporal, pero reconoció que la capacidad de atención es limitada ante el aumento de personas en situación de calle.
El Instituto Nacional de Migración señaló que ya revisa caso por caso para determinar si los adultos mayores pueden acceder a un retorno asistido a Cuba o a un programa humanitario en México. Mientras tanto, la situación de salud de varios se deteriora por la exposición al calor, la humedad y la falta de medicamentos.
Activistas piden a las autoridades federales, al consulado de Cuba y a organismos internacionales intervenir de inmediato. Insisten en que se trata de una población de alto riesgo que requiere atención médica, alojamiento digno y una solución migratoria expedita.
La crisis evidencia el impacto humano de las deportaciones masivas, especialmente en adultos mayores que no cuentan con condiciones para enfrentar el desarraigo y la incertidumbre en un país que no es el suyo.





