El reporte de los habitantes del municipio de Ixtlán de los Hervores sobre el supuesto nacimiento de un «géiser» o un nuevo volcán encendió las alertas locales. Ante la inquietud de la comunidad, un equipo de especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en estrecha coordinación con técnicos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), se trasladó a la zona afectada para realizar inspecciones de campo, analizar las anomalías térmicas y recolectar muestras geológicas.
Tras los análisis preliminares en el sitio, la doctora Ruth Esther Villanueva Estrada, investigadora adscrita a la Unidad Michoacán del Instituto de Geofísica de la UNAM, detalló que en el terreno se observan manifestaciones hidrotermales caracterizadas por la emanación constante de vapor de agua, lodo, gases y agua a altas temperaturas que brotan a través de fracturas y fallas naturales en el subsuelo.
Las razones científicas que descartan la alarma
La especialista fue contundente al explicar por qué este fenómeno no encaja con las estructuras geológicas que la población temía:
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No es un géiser: Los géiseres se caracterizan por tener un sistema de conductos y cavidades subterráneas que acumulan presión, lo que genera expulsiones de agua y vapor de forma intermitente o en intervalos de tiempo regulares. En Ixtlán de los Hervores, la liberación del flujo es continua, lo que obedece a un sistema de manantial termal o ventilación hidrotermal abierta.
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No es un nuevo volcán: Las estaciones de monitoreo y los exámenes visuales confirmaron que no existe ninguna evidencia física, sismológica o geoquímica que indique el ascenso de magma (roca fundida) hacia la corteza terrestre.
“Por lo tanto, no estamos ante el nacimiento de un volcán”, puntualizó de forma tajante la investigadora de la UNAM.
Monitoreo preventivo en la región
Aunque el peligro de una erupción volcánica o un evento eruptivo violento quedó completamente descartado por los científicos, el Cenapred y las autoridades de Protección Civil del estado informaron que mantendrán delimitada el área de las emanaciones de forma preventiva.
Los laboratorios del Instituto de Geofísica continuarán procesando las muestras de agua y gases recolectadas para determinar el origen exacto y la composición química del fenómeno. Mientras tanto, se recomendó a la población local no acercarse a las grietas debido al riesgo de sufrir quemaduras severas por el lodo y el agua hirviendo, así como evitar la inhalación directa de los gases concentrados en el perímetro.






