Autoridades mexicanas y de Estados Unidos confirmaron el hallazgo de un túnel clandestino en Tijuana que cruzaba la frontera y llegaba hasta territorio de San Diego, California. El descubrimiento se dio durante un operativo de rastreo en una zona industrial de la ciudad fronteriza, luego de semanas de investigación de inteligencia.
El paso subterráneo tenía aproximadamente 1.5 metros de altura y contaba con ventilación, iluminación eléctrica e incluso un sistema de rieles para mover carga. De acuerdo con los primeros reportes, el túnel iniciaba en el interior de una bodega abandonada en Tijuana y salía a un almacén del lado estadounidense, a pocos kilómetros de la línea divisoria.
Elementos del Ejército Mexicano, en coordinación con agencias de Estados Unidos, aseguraron el punto y clausuraron ambas entradas. Hasta el momento no hay detenidos, pero las autoridades aseguraron que ya se analizan videos de vigilancia y testimonios para dar con los responsables de la construcción y operación del “pasadizo”.
Este tipo de narcotúneles no son nuevos en la frontera, pero el hallazgo vuelve a encender las alertas por la sofisticación con la que operan las redes de tráfico. La estructura encontrada evidencia planeación, inversión y tiempo de excavación, lo que sugiere que llevaba meses en uso para mover droga y mercancía ilegal sin ser detectado.
El gobierno de Baja California reiteró que mantendrá los operativos en zonas estratégicas de Tijuana para ubicar más construcciones similares. Por su parte, autoridades de San Diego indicaron que reforzarán la vigilancia subterránea en el área donde desembocaba el túnel.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso confirma que la frontera sigue siendo un punto clave para el crimen organizado. El “pasadizo de sombra” ya fue clausurado, pero deja al descubierto la batalla constante entre autoridades y grupos delictivos bajo tierra.






