La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) concluyó dos investigaciones por derrames de hidrocarburos en el Golfo de México sin imponer sanciones administrativas ni penales, al determinar que las emanaciones provinieron de “chapopoteras”, fuentes naturales del lecho marino, y no de operaciones de Pemex o de empresas privadas.
El Grupo Interinstitucional que atiende la contingencia en Veracruz, Tabasco y Tamaulipas desde el 2 de marzo reportó que, al corte del 30 de marzo, se han recolectado 785 toneladas de material intemperizado en playas y 40.6 toneladas en el mar, con más de 3 mil elementos de la Secretaría de Marina, Pemex y dependencias ambientales desplegados. Sin embargo, en dos de los tres orígenes detectados, la ASEA no encontró elementos para fincar responsabilidad.
“Se identificó un posible vertimiento ilegal desde una embarcación en la zona de fondeo cercana a Coatzacoalcos, por el cual sí se presentó denuncia ante la FGR contra quien resulte responsable. Las otras dos fuentes corresponden a emanaciones naturales conocidas como chapopoteras”, informó la agencia. Al tratarse de fenómenos geológicos, la ley no prevé sanciones para los operadores del sector.
La decisión generó críticas de organizaciones civiles. Desde el 2 de marzo, pescadores denunciaron un derrame que se extendió 230 kilómetros de costa y afectó 39 comunidades entre Veracruz y Tabasco, con alteraciones persistentes en el agua y pérdidas económicas. La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, había señalado que no podía hablarse de “derrame” sin origen confirmado, y sugirió que pudo tratarse de una “descarga” de un buque privado, sin identificarlo. La empresa italiana ENI, la única con embarcaciones en la zona, desmintió su participación.
El antecedente más reciente data de julio de 2023, cuando ONG revelaron un mega derrame en la Sonda de Campeche que Pemex minimizó. Entonces, la ASEA solo instruyó acciones de supervisión y limpieza, sin mencionar sanciones.
Mientras tanto, la costa de Paraíso, Tabasco, permanece cerrada por otro derrame reportado el 5 de mayo en la Terminal Marítima de Dos Bocas. La ASEA supervisa a Pemex para determinar causas, volumen y remediación, pero el expediente sigue abierto.
Con dos investigaciones cerradas sin responsables y más de 800 toneladas de residuos retiradas, el crudo sigue recalando en playas del Golfo. La pregunta que queda es si la naturaleza, o la falta de pruebas, seguirá siendo la principal exonerada.






