Con palas, picos y décadas de paciencia, mujeres y hombres de la costa yucateca están devolviendo la vida a los manglares que los defendieron de Gilberto en 1988 e Isidoro en 2002. En Chabihau, puerto pesquero de poco más de 300 habitantes, la comunidad organizó brigadas de restauración que ya llevan casi 30 años abriendo canales, modificando la topografía y sembrando mangle rojo, negro, blanco y botoncillo. El objetivo: recuperar el flujo natural del agua salobre para que el ecosistema vuelva a funcionar como barrera contra inundaciones y vientos ciclónicos.
“Los manglares son guardianes silenciosos”, explican los pobladores. Durante años, desmontes, cambios de uso de suelo, crecimiento urbano y el impacto de fenómenos naturales arrasaron buena parte de la vegetación. Los troncos quedaron secos y el suelo se salinizó. Pero al reconocer que el manglar es refugio de especies marinas, criadero de robalo, mojarra y camarón, y escudo natural ante la temporada de huracanes que ya inició, decidieron actuar.
El trabajo no fue solo reforestar. Implicó desazolvar manantiales, limpiar alcantarillas y construir centros de dispersión para plántulas. En Progreso, el grupo comunitario Las Chelemeras, junto con Cinvestav-Mérida, ENES-UNAM y el Ayuntamiento, avanza en la restauración de 10.6 hectáreas en la Reserva Estatal de Ciénagas y Manglares de la Costa Norte. En seis semanas abrieron 620 metros de canales, 45% del total programado, y ubicaron sitios para recolectar semillas.
En San Benito, ejidatarios de San Ignacio Petzbalam de Timul recuperan 100 hectáreas dañadas por huracanes y abandono. Llegan desde la madrugada en motos y combis para limpiar basura que hoteleros dejaron por años. El proyecto, avalado por Conafor, planea restaurar 650 hectáreas en cinco años.
El Gobierno de Yucatán lanzó en octubre de 2025 la Estrategia de Restauración Comunitaria en Humedales Costeros con más de 22 millones de pesos. Contempla desazolvar 45 manantiales, limpiar 40 alcantarillas, construir canales, reforestar con más de 200 mil plántulas y capacitar a 100 personas. Beneficiará a Chabihau, Sisal, Chuburná, Chelem, Telchac Puerto, San Crisanto, Santa Clara y Dzilam de Bravo.
Yucatán conserva más de 69 mil hectáreas de humedales, que albergan 80% de las especies marinas de valor económico. Sin embargo, ya se perdieron 230 hectáreas de mangle en terrenos federales de la costa. “Nuestros manglares son el corazón de la costa. De ellos depende la pesca, el turismo y la protección ante huracanes”, señaló el gobernador Joaquín Díaz Mena.
Hoy, donde antes hubo raíces muertas, brotan nuevos mangles. Los pobladores lo resumen así: “No esperamos que venga alguien más. Si el manglar nos cuida, nosotros lo cuidamos a él”.






