Entre el olor a carne en descomposición y nubes de moscas, vecinos de la colonia Reserva Tarimoya despertaron con un paisaje desolador: la laguna que lleva el mismo nombre se secó casi por completo y dejó a la intemperie miles de tilapias muertas sobre el lecho agrietado.
La mortandad se agudizó la última semana de abril, cuando la temporada de estiaje redujo drásticamente el nivel del cuerpo de agua. El calor elevó la temperatura, desplomó el oxígeno disuelto y asfixió a los peces. Hoy queda apenas un charco verde y maloliente rodeado de fango cuarteado.
“Empezó a bajar hace un mes, pero con los calores de abril y mayo se fue rapidísimo. Ahora hay peste todo el día, de 11 a 3 es insoportable”, relató Francisco Pineda Pérez, habitante de la orilla. Como él, decenas de familias viven al pie de la laguna y dependen de la pesca de autoconsumo y de la venta ocasional de mojarra.
No es la primera vez que Tarimoya se seca, admiten los colonos, pero nunca con esta magnitud. El fenómeno se ha repetido en los últimos cinco años y cada vez es más severo. Señalan que el azolve acumulado y la falta de dragado impiden que el vaso retenga agua suficiente durante la temporada seca.
Protección Civil municipal y personal de Medio Ambiente acudieron al sitio para evaluar riesgos sanitarios. Confirmaron que la muerte de los peces obedece a causas naturales: desoxigenación por bajo nivel y altas temperaturas. No hay indicios de hidrocarburos ni de descargas industriales, precisaron tras una inspección preliminar.
Mientras se gestiona el retiro de los restos para evitar brotes de infección, los vecinos piden un plan integral: desazolve, reforestación de la cuenca y monitoreo permanente. “Si no, el próximo año ya no va a quedar ni charco”, advirtió Pineda.
La laguna de Tarimoya, ubicada al poniente del puerto de Veracruz, es uno de los últimos cuerpos de agua urbanos que aún sostienen pesca artesanal. Hoy, su lecho convertido en cementerio de tilapias es también un aviso: el estiaje y la falta de manejo hídrico están borrando los ecosistemas que alimentan a las colonias populares.






