Ocho guacamayas rojas surcaron de nuevo la selva veracruzana este abril, en una nueva liberación del programa de conservación que encabeza la doctora Patricia Escalante y que ya suma más de 200 ejemplares reintroducidos en la región de Los Tuxtlas.
La suelta se realizó en La Perla de San Martín, reserva ubicada en el corazón de la biosfera. Del grupo, seis eran juveniles que habían caído de sus nidos en temporadas anteriores y dos eran adultas rehabilitadas tras presentar lesiones o pérdida de peso. Todas pasaron casi dos años en recuperación: recobraron masa muscular, fortalecieron el vuelo y aprendieron a identificar alimento silvestre.
Antes de abrir el aviario, el médico veterinario zootecnista Tomás Andrade encabezó la revisión médica final. Cada ave fue marcada con microchip subcutáneo y señalización en el pico para facilitar su seguimiento en campo. La mayoría abandonó el recinto de forma gradual durante la mañana; una de ellas esperó hasta la tarde para lanzarse al dosel.
El equipo de la UNAM y de la Reserva Ecológica Nanciyaga monitoreó las primeras horas de vuelo. Algunas guacamayas se alejaron más de lo previsto y fueron localizadas para confirmar que se integraran sin riesgo a la población silvestre. La tasa de sobrevivencia del programa en Los Tuxtlas ronda el 80%, cifra que los especialistas consideran alta para una especie nacida o criada en cautiverio.
La guacamaya roja (Ara macao cyanoptera) desapareció de Veracruz en la década de 1970 por la pérdida de selva y el tráfico ilegal. Hoy, gracias al trabajo conjunto de la UNAM, Nanciyaga, Bosque Antiguo y Xcaret, la región suma 185 ejemplares liberados solo en esta reserva y más de 200 en todo Los Tuxtlas. El objetivo es alcanzar una población mínima viable de 500 aves que se reproduzca sin intervención.
“La meta no es solo liberar, sino recuperar la selva”, recuerda Escalante. Por eso el proyecto combina reforestación, educación ambiental y acuerdos con comunidades para que la guacamaya se convierta en emblema vivo de la región. Con cada bandada que se interna en la montaña, Veracruz recupera un pedazo de su patrimonio natural y las mañanas vuelven a teñirse de escarlata.






