Tras denunciar en medios nacionales la alarmante incidencia de turismo sexual infantil, extorsión (“derecho de piso”) y robos en Quintana Roo, integrantes de la sociedad civil organizada reportan una respuesta de hostigamiento por parte de la Fiscalía General del Estado (FGE).
A través de intentos de citatorios que presentan graves inconsistencias legales —omitiendo el número de carpeta de investigación, el carácter de la comparecencia e imponiendo multas discrecionales—, la institución parece haber optado por la vía de la intimidación en lugar de la colaboración para combatir los flagelos que lastiman a las familias quintanarroenses.
Justicia selectiva y vacío de resultados Resulta paradójico y preocupante que, mientras el estado enfrenta una crisis evidente de turismo sexual infantil, la estadística oficial revele una impunidad absoluta: a la fecha, no existe una sola sentencia condenatoria por este delito.
Este vacío de justicia no solo desalienta la denuncia, sino que confirma la ineficacia de la institución que hoy decide dirigir sus recursos contra ciudadanos que proponen soluciones. “Lamentamos que la Fiscalía elija el amedrentamiento en lugar de sumar esfuerzos.
Esperábamos reacciones de grupos criminales, pero no de la institución que debería encabezar la lucha contra ellos”, señala el pronunciamiento, subrayando que estas acciones ocurren tras la exposición de diagnósticos serios realizados en conjunto con expertos internacionales.
De la queja a la acción: No nos van a detener La representación ciudadana reitera que su labor no pretende suplir las facultades de la autoridad, sino fortalecer la seguridad mediante la transparencia y el rigor técnico. Sin embargo, se enfatiza que la apertura al diálogo no es sinónimo de debilidad ante la persecución:
1. Colaboración, no sumisión: Existe una disposición absoluta para colaborar con las autoridades bajo el marco de la legalidad para erradicar la crisis de seguridad.
2. Postura firme ante la persecución: Si el objetivo de estos actos administrativos es construir una persecución política para silenciar las críticas, la postura es clara: ni nos van a doblar, ni nos van a detener.
La recuperación de la paz en Quintana Roo exige medidas contundentes y coordinadas, no el uso faccioso de las instituciones de justicia para silenciar voces ciudadanas que buscan soluciones de fondo.
“En Quintana Roo los buenos somos más y seguiremos trabajando por la seguridad que nuestra gente merece”. Gustavo Mirandan Garcia. Ciudadano comprometido con Quintana Roo.






