Los hipopótamos que Pablo Escobar importó en 1981 para su zoológico en la Hacienda Nápoles se convirtieron, 45 años después, en el dilema ambiental más espinoso de Colombia: dejar que sigan reproduciéndose en el río Magdalena o aplicar eutanasia masiva a una especie invasora que ya suma 231 ejemplares y amenaza ecosistemas, pescadores y presupuestos. El Ministerio de Ambiente reveló el 16 de abril de 2026 los resultados del censo más reciente y abrió consulta pública para decidir entre dos rutas: esterilización quirúrgica con contención en corrales o sacrificio sanitario de hasta el 60% de la población. La consulta cierra el 15 de mayo y la decisión final se anunciará en junio.
El conteo, realizado por el Instituto Humboldt y la Universidad Nacional con drones térmicos y marcaje, ubicó 231 hipopótamos en un radio de 180 kilómetros del Magdalena Medio. En 2012 eran 35. En 2020, 80. La proyección a 2035, sin intervención, es de 1,400 animales. Cada adulto consume 40 kilos de pasto al día y defeca 10 kilos en el agua, alterando niveles de oxígeno y desplazando manatíes, tortugas y peces. Cornare, la autoridad ambiental de Antioquia, documentó 14 ataques a canoas entre 2022 y 2026, con dos pescadores heridos de gravedad en Puerto Triunfo. El Invías reporta socavones en la orilla de la vía Doradal-Puerto Boyacá por los túneles que los hipopótamos cavan para descansar.
La ministra de Ambiente, Susana Muhamad, presentó dos planes. El Plan A: esterilización quirúrgica y confinamiento. Implica capturar 140 hipopótamos, practicar gonadectomía a machos y ligadura a hembras, y mantenerlos en dos santuarios de 200 hectáreas cada uno con cerca electrificada. Costo estimado: 3.2 millones de dólares por año durante 15 años. Tasa de éxito de captura: 38%, según pruebas de 2024. Riesgo: los hipopótamos restantes en libertad seguirían reproduciéndose. El Plan B: eutanasia masiva mediante dardo con fármaco Etorfina seguido de disparo de gracia, aplicada a 139 ejemplares para dejar una población manejable de 92. Costo: 1.1 millones de dólares en un año. Riesgo: rechazo social, impacto internacional y posibles demandas por crueldad.
La división es frontal. La Academia Colombiana de Ciencias, el Humboldt y la ONG ambiental Corantioquia respaldan la eutanasia selectiva. “Es una especie invasora categoría 1. No hay depredador natural. Esterilizar no frena el daño de los que ya están vivos 40 años más”, dijo Brigitte Baptiste, exdirectora del Humboldt. Del otro lado, la fundación Animal Defenders International, el colectivo Santuario Ostok y 68 mil firmantes en http://Change.org exigen esterilización y reubicación a otros países. México, India y zoológicos de Texas ofrecieron recibir 70 ejemplares, pero el traslado cuesta 15 mil dólares por animal y requiere cuarentenas de 90 días.
El debate tocó al Congreso. La Comisión Quinta citó el 23 de abril a la ministra, a Cornare y a voceros animalistas. El senador Ariel Ávila propuso un punto medio: esterilizar 80 y eutanasiar 60 con criterios de edad y agresividad. El representante Juan Carlos Losada radicó un proyecto para declarar a los hipopótamos “patrimonio faunístico especial”, lo que impediría el sacrificio. Jurídicamente chocan dos normas: la Ley 84 de 1989 de protección animal y la Resolución 0848 de 2008 que obliga a controlar especies invasoras.
En Doradal, a 4 kilómetros de la antigua Hacienda Nápoles, la gente convive con ellos. “Pepe”, un macho de 2.5 toneladas, cruza la carretera cada tarde para ir a la ciénaga. Los turistas pagan 20 mil pesos por verlo. “Si los matan, se acaba el pueblo”, dice Luz Marina Bedoya, vendedora de obleas. Pescadores piensan distinto. “A don Albeiro le volteó la canoa y perdió la pierna. Eso no es turístico”, responde Gilberto Ramírez, de la Asociación de Pescadores de Puerto Triunfo.
El caso llegó a la Corte Constitucional en 2022 cuando un abogado pidió habeas corpus para “Luis”, un hipopótamo capturado. La Corte lo negó pero ordenó al Estado “plan de manejo ético”. Desde entonces se esterilizaron 24 ejemplares: 11 machos por castración química y 13 hembras por cirugía. Cada procedimiento tarda 8 horas, necesita grúa, 15 personas y 4,500 dólares. Tres hembras murieron por complicaciones. La eutanasia, en cambio, toma 20 minutos por animal y cuesta 1,200 dólares, según prueba piloto de 2023 en dos individuos enfermos.
El tiempo apremia. Cada hembra pare una cría cada 2.5 años y vive hasta 50 años. Si no se actúa en 2026, la población llegará a 300 en 2028. El Ministerio habilitó la línea 018000-919770 y el correo [email protected] para recibir comentarios. Al 18 de abril van 41,203 participaciones: 54% a favor de esterilización, 39% por eutanasia, 7% por traslado internacional.
Colombia enfrenta así una pregunta sin respuesta fácil: disparar al legado vivo de Pablo Escobar o invertir décadas y millones en contenerlo. Mientras, en un meandro del Magdalena, una cría de 40 kilos sigue a su madre entre buchones de agua. No sabe que su futuro se decide en Bogotá, entre decretos, dardos y una consulta que parte al país.





