PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La presencia del pez diablo en cuerpos de agua del sur de Quintana Roo ha encendido las alertas ambientales, por lo que autoridades, investigadores y organizaciones civiles trabajan en estrategias para su control y posible aprovechamiento.
El director del Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo, Javier Carballar Osorio, advirtió que esta especie invasora representa un alto riesgo para la biodiversidad, debido a la ausencia de depredadores naturales en la región.
De acuerdo con el funcionario, el pez diablo ha sido detectado en el río Hondo, la bahía de Chetumal y la laguna de Bacalar, lo que confirma su avance tanto en ecosistemas de agua dulce como en zonas costeras.
“Se está tratando de controlar para que no aumenten las poblaciones”, señaló, al explicar que ya se implementa un esquema de monitoreo y contención con la participación de académicos, organizaciones no gubernamentales y pescadores locales.
Carballar Osorio recordó que, a diferencia del pez león —cuya expansión ocurrió en ambientes marinos—, el pez diablo representa una amenaza adicional al propagarse en ríos y lagunas, lo que complica su control.
El objetivo de estas acciones es ubicar con precisión la distribución de la especie para diseñar medidas efectivas que eviten su expansión descontrolada hacia otras zonas del estado.
Las autoridades destacaron que el reto no solo consiste en contener a esta especie invasora, sino también en generar alternativas para su aprovechamiento, con el fin de mitigar su impacto ambiental y proteger las especies nativas de la región.






