PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Cada 8 de marzo, durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, miles de mujeres salen a las calles en México y distintos países para exigir igualdad, justicia y el fin de la violencia de género. En estas movilizaciones destacan tres colores principales: morado, verde y negro, los cuales se han convertido en símbolos del movimiento feminista y de sus principales demandas.
A lo largo de los años, estos colores aparecen en pañuelos, pancartas, ropa y distintivos, como una forma de identificar la lucha y visibilizar problemáticas estructurales relacionadas con la violencia, la desigualdad laboral y los derechos reproductivos.
Morado: símbolo histórico del feminismo
El morado es el color más representativo del movimiento feminista a nivel mundial. Su origen se remonta a principios del siglo XX, cuando las sufragistas británicas de la organización Women’s Social and Political Union adoptaron este color como símbolo de dignidad y lealtad en la lucha por el derecho al voto femenino.
Con el paso del tiempo, el morado se consolidó como un emblema del feminismo. Algunas interpretaciones señalan que el violeta también representaba la sangre que corría por las venas de las sufragistas que luchaban por la igualdad política.
En la actualidad, este color simboliza la resistencia frente a la desigualdad de género y la lucha feminista, por lo que suele ser el más visible durante las marchas del 8M.
Verde: derechos reproductivos y libertad de decidir
El verde se asocia principalmente con la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Este símbolo se popularizó en Argentina en 2003, cuando activistas comenzaron a usar pañuelos verdes durante el Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina en Rosario. A partir de entonces surgió la llamada “Marea Verde”, un movimiento que impulsa el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
Con el tiempo, el pañuelo verde se extendió a otros países de América Latina, incluido México, y hoy representa la lucha por el acceso al aborto legal, seguro y gratuito, además de simbolizar esperanza y cambio social.
Negro: luto y memoria por las víctimas
El negro también aparece con frecuencia en las movilizaciones del 8M, aunque no está tan institucionalizado como el morado o el verde.
Este color se utiliza principalmente para expresar luto y memoria por las víctimas de feminicidio y de violencia de género. Muchas mujeres lo portan como un gesto de solidaridad con las familias de víctimas y como una forma de denunciar la violencia estructural que enfrentan.
Además, el negro también es utilizado por el llamado “bloque negro”, un grupo dentro de las manifestaciones que adopta esta estética como símbolo de protesta.
Otros colores presentes en las marchas
Además de los tres principales, en las movilizaciones feministas también aparecen otros tonos con significados específicos:
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Naranja: relacionado con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre); simboliza la prevención y erradicación de la violencia de género.
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Rosa: utilizado para visibilizar la inclusión de mujeres trans dentro del movimiento feminista y también para recordar a víctimas de feminicidio.
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Blanco: asociado con la paz, la justicia y los movimientos sufragistas históricos.
En conjunto, estos colores se han convertido en símbolos de identidad, memoria y resistencia dentro de las movilizaciones feministas que se realizan cada año el 8 de marzo.






