El Carnaval de Río de Janeiro comenzó con un homenaje al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, un acto que ha generado polémica en un año en que Lula busca la reelección. La escuela de samba Académicos de Niteroi, que abrió el desfile, decidió rendir tributo al líder progresista, convirtiéndolo en el primer presidente en ejercicio en recibir un homenaje en la famosa avenida del Sambódromo.
El desfile, que contó con la participación de miles de bailarines y músicos, repasó la vida de Lula, desde su nacimiento en el empobrecido nordeste brasileño hasta su consolidación como dirigente sindical y su elección como el primer presidente obrero de Brasil. La presentación incluyó una estatua de 18 metros del presidente y una carroza titulada «sin mitos falsos, sin amnistía», una clara alusión a su rival político, Jair Bolsonaro.
Lula asistió al desfile en el palco de la Alcaldía de Río de Janeiro, acompañado de su esposa, Rosângela ‘Janja’ da Silva, y varios ministros y políticos. La oposición ha denunciado el homenaje como propaganda electoral anticipada, pero la Justicia se negó a prohibir el desfile, alegando que no había pruebas concretas de violación de la ley electoral.






