La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos cerró el espacio aéreo alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, Texas, el martes 10 de febrero, suspendiendo todos los vuelos hacia y desde la terminal durante 10 días. La medida, que afectó a vuelos comerciales, de carga y de aviación general, se debió a «razones especiales de seguridad», según la FAA.
Sin embargo, la verdadera razón detrás del cierre sigue siendo un misterio. Mientras que el gobierno de Donald Trump atribuyó la medida a una incursión de drones de un cártel mexicano, otras fuentes sugieren que se trató de un error de coordinación entre la FAA y el Pentágono, que estaba probando tecnología antidrones en la zona.
El cierre del espacio aéreo causó interrupciones significativas en la región, afectando a miles de pasajeros y generando críticas de los funcionarios locales. El alcalde de El Paso, Renard Johnson, calificó la decisión como «innecesaria» y «caótica».
La FAA levantó la restricción el miércoles 11 de febrero, afirmando que no había amenaza para la aviación comercial. El secretario de Transporte, Sean Duffy, dijo que la amenaza había sido neutralizada, pero no proporcionó detalles adicionales.
La situación ha generado tensiones entre Estados Unidos y México, con la presidenta Claudia Sheinbaum rechazando la versión de la incursión de drones y pidiendo explicaciones a Washington.






