La embajadora de Noruega ante Irak y Jordania, Mona Juul, presentó su renuncia luego de que se hicieran públicos sus nexos con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein, quien fue procesado por delitos sexuales. La dimisión fue confirmada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega, que señaló una pérdida de confianza para que la funcionaria continuara en el cargo.
La cancillería noruega informó que Juul incurrió en una falta grave de criterio, lo que derivó primero en su suspensión temporal y posteriormente en su renuncia formal, mientras continúa una investigación interna iniciada días atrás. Las autoridades subrayaron que el caso ha generado un impacto negativo en la imagen del país.
El ministro de Exteriores, Espen Barth Eide, declaró a la televisión pública noruega que la situación representa un problema serio de reputación para Noruega y debe abordarse con total seriedad, más allá del ámbito estrictamente diplomático.
De manera paralela, la fiscalía especializada en delitos económicos, Økokrim, abrió una investigación penal contra Juul y su esposo, el también diplomático Terje Rød-Larsen. La exembajadora es investigada por presuntos actos de corrupción, mientras que su pareja enfrenta señalamientos por posible participación en los hechos. Según la fiscalía, la gravedad del caso radica en que los hechos investigados podrían estar relacionados con el ejercicio de su cargo público.
Økokrim indicó que se trata de una investigación amplia y compleja, cuyo objetivo es determinar si existieron conductas constitutivas de delito. Asimismo, se recordó que recientemente también se abrió una indagatoria contra otras figuras públicas noruegas, tras la divulgación de nuevos documentos en Estados Unidos relacionados con Epstein.
Entre los nombres que han surgido en estos expedientes figuran políticos de alto perfil y miembros de la realeza noruega, lo que ha motivado revisiones adicionales por parte del Parlamento y de distintas instancias gubernamentales.
Mona Juul, de 66 años, cuenta con una amplia trayectoria diplomática. Participó en las negociaciones de los Acuerdos de Oslo entre Israel y Palestina en 1993 y ocupó cargos como embajadora en Israel, Reino Unido y ante Naciones Unidas, además de haber sido secretaria de Estado.
Su defensa legal señaló que la renuncia fue una decisión personal, motivada por la imposibilidad de continuar en funciones ante la presión pública y el impacto personal y familiar derivado del caso.






