Especialistas en Ciudad del Carmen explican que el material orgánico encontrado en las playas de la región es en realidad pasto marino arrastrado por frentes fríos, un fenómeno natural que ayuda a reducir la erosión costera. Según Irwin Rafael Lili Madrigal, director de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT), este proceso es parte de la dinámica natural del litoral, donde la arena se mueve de una zona a otra dependiendo de la temporada.
El pasto marino actúa como una barrera natural, protegiendo las playas de la erosión causada por las olas y los vientos. Además, su descomposición aporta nutrientes al ecosistema marino, beneficiando a la biodiversidad local. Sin embargo, es importante destacar que la erosión costera sigue siendo un desafío para la región, exacerbada por factores como el cambio climático y la construcción descontrolada en la zona.
Las autoridades locales, en coordinación con la Marina y el Gobierno del Estado, trabajan para monitorear y mitigar los efectos de la erosión y el recale de sargazo, otro problema que afecta las playas de Ciudad del Carmen. La educación ambiental y la participación ciudadana son clave para preservar el atractivo turístico y la salud de los ecosistemas costeros.






