PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El exmandatario venezolano Nicolás Maduro se declaró no culpable de los cargos federales por narcotráfico y narcoterrorismo que enfrenta en Estados Unidos, durante su primera audiencia ante una corte estadounidense, celebrada este lunes en Manhattan.
La comparecencia marcó el inicio formal del proceso judicial en el que autoridades estadounidenses buscarán determinar si Maduro puede ser juzgado en su territorio por delitos relacionados con el tráfico internacional de drogas. Vestido con uniforme penitenciario azul, el exgobernante acudió al tribunal acompañado de su esposa, Cilia Flores, ambos bajo estrictas medidas de seguridad.
Durante la audiencia, que fue breve, la pareja utilizó audífonos para seguir el procedimiento en inglés con traducción al español. Previamente, fueron trasladados desde una cárcel en Brooklyn mediante un operativo que incluyó convoyes blindados y transporte aéreo hasta un helipuerto en Manhattan.
En las inmediaciones del complejo judicial se registraron manifestaciones a favor y en contra de la intervención estadounidense, lo que obligó a la policía a establecer cercos de seguridad para evitar confrontaciones entre los grupos presentes.
De acuerdo con especialistas legales, al estar procesado bajo el sistema judicial estadounidense, Maduro tendrá derecho a un juicio con jurado, así como a las garantías procesales previstas por la ley. No obstante, se anticipa que su defensa buscará impugnar la legalidad de su detención, argumentando presunta inmunidad por haber fungido como jefe de Estado.
Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos no reconoce a Maduro como presidente legítimo de Venezuela, especialmente tras los resultados controvertidos de la elección de 2024, lo que podría debilitar dicha estrategia legal. Casos similares, como el del exdictador panameño Manuel Noriega, no prosperaron bajo argumentos de inmunidad.
Mientras tanto, la actual presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha exigido la devolución de Maduro, aunque recientemente expresó disposición al diálogo y a mantener relaciones diplomáticas respetuosas con Washington.
Las autoridades estadounidenses acusan a Maduro y a otros altos funcionarios venezolanos de colaborar con organizaciones criminales para facilitar el envío de grandes cargamentos de cocaína hacia Estados Unidos. De ser hallados culpables, podrían enfrentar penas de cadena perpetua. La defensa legal del exmandatario aún no ha sido confirmada públicamente.
El caso ha generado impacto político y económico a nivel internacional, particularmente en el sector energético, ante la incertidumbre sobre el futuro de la producción petrolera venezolana y el papel que podría asumir Estados Unidos en la región.






