PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La plaga del gusano barrenador en la zona de ranchos de Playa del Carmen ha entrado en fase de control, luego de que autoridades y productores ganaderos implementaran acciones sanitarias para frenar su propagación, entre ellas el próximo esparcimiento de mosca estéril para evitar la reproducción del parásito.
Eusebio Miranda Sánchez, presidente de la Asociación Ganadera de Playa del Carmen, informó que los 20 animales que se encontraban en estado delicado ya se encuentran estables, gracias a la atención veterinaria y al apoyo gubernamental recibido.
La zona afectada se localiza a unos 10 kilómetros al norte de la cabecera municipal, a la altura de Punta Maroma, donde se detectaron inicialmente cinco ranchos con afectaciones graves. En los primeros días de la contingencia, cinco animales tuvieron que ser sacrificados debido al avanzado estado de infestación.
“Hemos recibido mucho apoyo del gobierno con medicamentos y atención veterinaria. Contamos con un veterinario de cabecera que trabaja de la mano con nosotros. Agradecemos también a la presidenta municipal, Estefanía Mercado, por el respaldo que ha sido de gran utilidad para los productores afectados”, expresó Miranda Sánchez.
Añadió que actualmente se mantienen labores preventivas en los ranchos que no presentan casos, especialmente en el cuidado de animales con heridas abiertas, que son el principal foco de infección.
En los próximos días se iniciará el esparcimiento de moscas estériles, una técnica utilizada para reducir la población del gusano barrenador, al impedir su reproducción. De continuar las acciones sanitarias, los productores estiman que en un plazo máximo de cinco meses la zona podría declararse libre de la plaga.
“Estamos guardando un periodo de reposo de 40 días antes de que los animales puedan salir al mercado. Actualmente la zona se encuentra alrededor de un 80% libre del gusano, y esperamos pronto alcanzar el control total”, explicó.
De acuerdo con información del Gobierno Federal, el gusano barrenador es provocado por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, las cuales se alimentan de tejido vivo de mamíferos, representando un grave riesgo para la ganadería si no se atiende de manera oportuna.






