PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El uso de la inteligencia artificial (IA) en la política dio un paso sin precedentes esta semana, luego de que en Japón y Albania se anunciaran designaciones que colocan a sistemas virtuales en puestos clave de liderazgo, lo que ha generado tanto expectativas como fuertes cuestionamientos.
Japón: un partido con líder virtual
En Japón, el partido Camino al Renacimiento declaró que su nuevo dirigente será una inteligencia artificial. La agrupación, fundada en enero por el exalcalde Shinji Ishimaru, carece de una plataforma política única y permite que sus integrantes definan sus propias prioridades.
Durante una conferencia, Koki Okumura, investigador de la Universidad de Kioto, explicó que la IA no controlará a los militantes, pero sí tendrá influencia en la administración de recursos del partido. Aunque la propuesta ha atraído atención internacional, la organización enfrenta un bajo desempeño electoral: ninguno de sus candidatos logró un cargo en las últimas elecciones locales y senatoriales.
Albania: una ministra creada con IA
En paralelo, Albania sorprendió al nombrar a Diella, una ministra generada digitalmente, con la encomienda de supervisar las contrataciones públicas y garantizar procesos transparentes. Su nombre significa sol en albanés y, de acuerdo con el primer ministro Edi Rama, su papel será evitar la corrupción y atraer talento internacional.
Diella ya había participado como asistente en la plataforma oficial e-Albania, donde gestionó decenas de miles de documentos y trámites. Ahora, su ascenso a un ministerio la convierte en la primera figura política de su tipo en el mundo.
Polémica y críticas
La designación no estuvo exenta de rechazo. Líderes opositores en Albania calificaron la medida de “inconstitucional” y “espectáculo mediático”, argumentando que la ley exige que los ministros sean ciudadanos mayores de 18 años.
En su presentación, Diella respondió: “Mi propósito no es sustituir a los humanos, sino ayudarles. El verdadero riesgo para las constituciones no son las máquinas, sino las decisiones inhumanas de quienes gobiernan”.
El debate sobre la legitimidad y los límites del uso de inteligencia artificial en cargos públicos apenas comienza, pero lo ocurrido en Japón y Albania marca un precedente en la forma en que la política mundial podría transformarse en los próximos años.






