PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El presidente de Nepal, Ram Chandra Poudel, decretó la disolución del parlamento y anunció la celebración de elecciones generales el 5 de marzo de 2026, en medio de una crisis política marcada por protestas sociales y fuertes cuestionamientos legales.
La decisión se produce a menos de seis meses de las movilizaciones encabezadas por el movimiento juvenil “Generación Z”, que forzaron la salida del ex primer ministro K.P. Sharma Oli. Dicho colectivo, que se organiza principalmente a través de la plataforma Discord, carece de líderes formales pero ha ganado fuerza como voz de las nuevas generaciones.
El nuevo gobierno interino será encabezado por Sushila Karki, expresidenta del Tribunal Supremo, quien prepara la conformación de su gabinete. Se prevé que algunos integrantes de Generación Z se sumen al equipo de transición.
Críticas y cuestionamientos constitucionales
El Colegio de Abogados de Nepal rechazó la disolución parlamentaria al considerarla “arbitraria e inconstitucional”, argumentando que el presidente carece de atribuciones para ejecutar esa medida. Advirtieron que la decisión amenaza los avances democráticos alcanzados desde la abolición de la monarquía en 2008, incluyendo el federalismo inclusivo y el republicanismo.
En la misma línea, el Centro Maoísta, uno de los partidos históricos del país, calificó la medida como contraria al marco constitucional.
Contexto de crisis y violencia
La medida llega tras semanas de protestas masivas contra la corrupción y el bloqueo a redes sociales decretado el 4 de septiembre, lo que avivó el descontento social. Los disturbios dejaron al menos 51 muertos, convirtiéndose en los episodios más sangrientos desde la Guerra Civil (1996-2006).
Aunque en Katmandú ya se levantaron los toques de queda, en otras regiones del país persisten restricciones a la movilidad.
Por su parte, el sector transporte anunció que a partir del domingo se reanudarán los servicios de autobuses y microbuses, lo que permitirá normalizar los desplazamientos en diversas zonas del país.
Un país marcado por la migración
Desde la caída de la monarquía, Nepal ha enfrentado una inestabilidad política recurrente. La falta de empleo y oportunidades obliga cada año a cerca de un millón de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, a emigrar en busca de trabajo. Las remesas que envían desde el extranjero se han convertido en un pilar económico para sus casi 30 millones de habitantes.






