Con trabajo se avanza y se frenan malas inquietudes.
Cancún, Quintana Roo, 14 de enero 2026.- En el transcurso de esta noche, algunos portales de confusa credibilidad comenzaron a difundir la versión de que Rafael Marín habría “sufrido un infarto” y se encontraba hospitalizado. La información es completamente falsa, como ya lo confirmaron personas de su equipo de trabajo y gente cercana.
Pero más allá de las filtraciones, lo que vale la pena señalar es el contexto.
Este tipo de rumores no surgen por casualidad. Aparecen cuando una figura empieza a crecer, a posicionarse y a incomodar. Cuando no hay propuestas, cuando no hay resultados que presumir y cuando el discurso ya no alcanza, el recurso más fácil es la mentira.
Resulta llamativo que este golpeteo se dé justo ahora, cuando en Quintana Roo se percibe un avance claro en la imagen y el respaldo social hacia Rafael Marín, aun sin procesos electorales en marcha y sin que exista candidato definido para la gubernatura. Aun así, los nervios ya se sienten.
Inventar enfermedades no es política, es desesperación. Son cartuchos que huelen a quemados antes de tiempo y estrategias viejas que buscan ensuciar lo que no pueden competir con trabajo y organización.
Mientras algunos recurren a notas falsas y rumores de pasillo, otros siguen enfocados en resultados, en construir y en sumar. Y la gente, que no es ingenua, sabe distinguir perfectamente entre el ruido y la realidad.
Lo que si es cierto, es que Rafael Marín goza de plena salud, activo y dinámico por México, y atento con Quintana Roo donde es visto con respeto y simpatía por su labor efectiva en la ANAM y como factor clave en la transformación de México.
Quienes difunden noticias falsas deberían tener en cuenta que las mentiras no fortalecen proyectos. Solo exhiben el miedo de quienes las fabrican.






