PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Lo que comenzó como un acto solemne terminó en gritos, pancartas, insultos y acusaciones de “narcogobierno”. La entrega del Primer Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum al Poder Legislativo, realizada este 1 de septiembre, se convirtió en un escenario de confrontación directa entre oposición y oficialismo.
La sesión arrancó en aparente calma. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, llegó puntual y entregó el documento al Congreso sin emitir discurso alguno. Sin embargo, la paz duró poco: en cuanto inició el debate parlamentario, los enfrentamientos verbales estallaron en pleno salón de sesiones.
El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, subió a tribuna y acusó al gobierno federal de ejercer “terrorismo de Estado” y de pactar con el crimen organizado. De inmediato, la bancada de Morena respondió con gritos:
“¡Es un honor estar con Obrador!”
“¡Rata de dos patas!”
“¡Alito, culero, te vas al desafuero!”
Moreno, sin retroceder, lanzó su propia acusación: “Morena no es un partido, es un cártel que pactó con criminales”, lo que desató un caos absoluto.
Minutos después, legisladores priistas desplegaron pancartas y bocinas con sonidos de patrullas, mientras que diputadas y diputados morenistas contraatacaban con consignas y amenazas de desafuero contra el líder priista.
La tensión subió al máximo cuando varios opositores exhibieron mensajes como: “Morena, dictadura terrorista” y “No al narcogobierno”, acusando al partido oficial de complicidad con el crimen organizado.
Lo que debía ser un acto institucional terminó evidenciando la polarización política que atraviesa el país, dejando entrever que la batalla legislativa apenas comienza.






