PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, sostuvieron este jueves una conversación telefónica en la que coincidieron en la necesidad de mantener la cooperación diplomática para promover la paz, el diálogo y la estabilidad en Venezuela y en toda la región.
De acuerdo con un comunicado de la Presidencia brasileña, ambos mandatarios repudiaron los ataques contra la soberanía venezolana y expresaron su rechazo a cualquier acción que vulnere el derecho internacional.
Durante el diálogo, Lula y Sheinbaum subrayaron que la situación en Venezuela debe atenderse mediante vías pacíficas, privilegiando el entendimiento político y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. Asimismo, rechazaron enfoques que pretendan revivir la división del mundo en zonas de influencia, una lógica que calificaron como superada.
Los líderes reafirmaron su respaldo al multilateralismo, al derecho internacional y al libre comercio, principios que —señalaron— deben guiar la resolución de los conflictos en América Latina.
En el mismo contexto, el presidente brasileño sostuvo conversaciones con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, y con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, con quienes abordó la crisis desatada tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Con Petro, Lula expresó su preocupación por el uso de la fuerza contra un país sudamericano, al considerar que se trata de una violación a la soberanía y a las normas internacionales. Ambos mandatarios coincidieron en que la crisis venezolana debe resolverse exclusivamente mediante la negociación y el respeto a la voluntad popular.
Además, saludaron el anuncio del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, sobre la liberación de presos políticos venezolanos y extranjeros, al considerarlo un paso positivo.
En su diálogo con el primer ministro canadiense, Lula reiteró que el uso de la fuerza sin respaldo de la Carta de las Naciones Unidas no es aceptable y destacó que Sudamérica debe mantenerse como una zona de paz, donde los conflictos se resuelvan por la vía diplomática.
Finalmente, los líderes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia una reforma de las instituciones de gobernanza global, con el fin de fortalecer los mecanismos multilaterales y garantizar soluciones más equitativas a los conflictos internacionales.






