PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | La posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra Irán ha generado preocupación entre países de Oriente Medio, donde se han intensificado los contactos diplomáticos para evitar que el escenario derive en un conflicto de mayores dimensiones con impacto regional.
De acuerdo con fuentes oficiales, autoridades iraníes han sostenido conversaciones con gobiernos vecinos ante el temor de que una confrontación directa escale y afecte la estabilidad del Golfo Pérsico y de otros puntos estratégicos de la región. En este contexto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos dejaron en claro que no autorizarán el uso de su espacio aéreo ni de su territorio para operaciones militares contra Irán, una postura que busca reducir riesgos y evitar represalias.
Ambos países, que albergan instalaciones militares estadounidenses, reiteraron su interés en contener la tensión. Qatar, sede de una de las principales bases de Estados Unidos en Oriente Medio, también fue contactado por Teherán como parte de estos esfuerzos diplomáticos.
A estas gestiones se sumaron Egipto y Turquía. El canciller egipcio sostuvo diálogos tanto con representantes iraníes como estadounidenses, con el objetivo de desactivar la tensión y evitar una nueva crisis regional. Por su parte, Turquía advirtió que una intervención militar podría provocar desestabilización, además de generar una posible ola de desplazamientos forzados hacia países vecinos.
Desde Teherán, el gobierno iraní afirmó que las negociaciones no pueden prosperar bajo amenazas militares y llamó a abandonar las presiones que, a su juicio, solo incrementan la incertidumbre política, económica y humanitaria en la región.
Tensión impulsa al alza los precios del petróleo
El clima de inestabilidad también tuvo repercusiones en los mercados energéticos. Los precios internacionales del petróleo registraron un repunte, ante el temor de que un eventual conflicto afecte el suministro desde una de las zonas más sensibles para la producción de crudo.
En el mercado de Londres, el Brent para entrega en marzo avanzó 1.23 por ciento y cerró en 68.40 dólares por barril, su nivel más alto desde septiembre de 2025. El crudo europeo sumó así su cuarta sesión consecutiva al alza, impulsado además por la debilidad del dólar y la creciente tensión geopolítica.
El aumento se dio tras nuevas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió que “el tiempo se acaba” para Irán, lo que fue interpretado por los mercados como un posible endurecimiento de la postura de Washington.
En Nueva York, el West Texas Intermediate (WTI) subió 1.3 por ciento, para ubicarse en 63.21 dólares por barril, apoyado también por una caída inesperada de 2.3 millones de barriles en las reservas comerciales de crudo de Estados Unidos, además de una reducción en las importaciones.
Analistas advirtieron que una escalada del conflicto podría tener consecuencias mayores si se ve afectado el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de hidrocarburos, lo que impactaría de forma directa en los precios del petróleo a nivel global.






