PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | En medio de crecientes tensiones globales, cuatro potencias autoritarias comienzan a perfilarse como un bloque pragmático con intereses comunes: China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Aunque no existe un tratado formal que los agrupe, su cooperación política, militar y económica apunta a un mismo objetivo: debilitar la influencia de Occidente y abrir paso a un sistema internacional multipolar.
Durante los últimos meses, los líderes de estos países han estrechado lazos en distintos frentes. Moscú y Teherán sellaron un acuerdo estratégico de veinte años que incluye coordinación en defensa y energía; Pyongyang firmó con el Kremlin un pacto de apoyo mutuo; y Pekín ha profundizado sus lazos comerciales con Rusia, especialmente en el sector energético.






