La economía china está experimentando un declive significativo en la inversión en activos fijos, con una caída del 2,6% interanual en los primeros once meses de 2025. Esto marca la primera contracción anual desde 1998, excluyendo el período de la pandemia de COVID-19. La debilidad se atribuye a varios factores, incluyendo la crisis inmobiliaria, la sobrecapacidad en sectores clave y la incertidumbre económica global.
El sector inmobiliario, que fue un motor del crecimiento en el pasado, sigue en declive, con una caída del 15,9% en la inversión. La producción industrial y las ventas minoristas también muestran signos de debilidad, creciendo un 4,8% y 1,3% interanual, respectivamente, en noviembre.
Los analistas predicen que el crecimiento económico de China se situará entre el 2,5% y el 3% este año, muy por debajo del objetivo oficial del 5%. La situación ha generado preocupaciones sobre la estabilidad económica global y la capacidad de China para estimular su economía.






