PODER Y CRÍTICA | REDACCIÓN | El saldo mortal del accidente ferroviario ocurrido la tarde del domingo en Ademuz, al sur de España, se incrementó a 39 personas fallecidas, mientras que 73 lesionados continúan recibiendo atención médica, de los cuales 24 se reportan en estado grave, entre ellos cuatro menores de edad.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, el siniestro se produjo cuando un tren de alta velocidad de la empresa Iryo, que cubría la ruta Málaga–Madrid con 317 pasajeros, sufrió el descarrilamiento de sus últimos tres vagones alrededor de las 19:39 horas. Las unidades fuera de control invadieron la vía paralela justo en el momento en que circulaba un convoy Alvia de Renfe con destino a Huelva.
El impacto fue directo contra los primeros vagones del tren de Renfe, los cuales salieron proyectados fuera de la vía y terminaron cayendo por un terraplén de aproximadamente cuatro metros de altura, lo que agravó las consecuencias del choque.
Desde Madrid, el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el hecho como un evento “atípico y complejo de entender”, al señalar que el tren involucrado es de reciente incorporación y que la infraestructura ferroviaria había sido sometida a trabajos de modernización en fechas cercanas.
Las autoridades mantienen abiertas varias líneas de investigación para determinar las causas del accidente, mientras continúan las labores de atención a víctimas y apoyo a familiares.






