El peso mexicano registró este viernes siete semanas consecutivas a la baja frente al dólar estadounidense, alcanzando una pérdida acumulada del 10.49% (equivalente a 1.77 pesos) durante dicho periodo. Esta racha de retrocesos representa el comportamiento negativo más prolongado para la divisa nacional desde el ciclo julio-agosto de 2019.
Al cierre de la sesión, el tipo de cambio cotizó en 18.66 pesos por dólar, registrando una depreciación semanal del 0.91% (16.9 centavos), tras alcanzar picos máximos de 18.85 unidades, niveles que no se observaban desde septiembre del año pasado, de acuerdo con análisis de Banco Base.
Factores financieros y contexto macroeconómico
Analistas económicos atribuyen la depreciación acumulada a una combinación de factores monetarios internacionales y percepción de riesgo:
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Ajuste en carry trade: Desmantelamiento de posiciones especulativas debido a la expectativa de que el diferencial entre las tasas de interés de Banco de México (Banxico) y la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) continúe estrechándose.
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Expectativa en la Fed: Presión compradora sobre el dólar ante la posibilidad de ajustes o un mensaje restrictivo por parte del banco central estadounidense en sus próximas decisiones de política monetaria.
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Indicadores locales: Persistencia de aversión al riesgo vinculada al desempeño de la economía nacional, cuyos indicadores oportunos prevén un crecimiento del PIB cercano al 1% trimestral y 1.8% en su comparación anual.
Comportamiento en el mercado cambiario global
En el balance semanal, la divisa mexicana se ubicó entre los cruces internacionales más presionados frente al dólar, junto con el florín húngaro (1.31%), el zloty polaco (1.14%) y el peso chileno (1.05%). En contraste, monedas regionales como el real brasileño (1.41%) y el peso colombiano (0.88%) registraron ganancias durante el mismo periodo.






