ENTREVISTA PODER & CRÍTICA
FILIBERTO MARTÍNEZ
16 de octubre de 2026
ENTREVISTA
1.- Diputado, usted ha dicho que Quintana Roo está empezando a expulsar a la gente que lo mantiene. Es una afirmación muy fuerte. ¿Por qué lo dice?
Porque estamos llegando a una situación absurda: hay familias donde trabajan los dos, cumplen con sus responsabilidades y, aun así, no les alcanza para vivir dignamente. Gente que lleva años levantando este estado y que hoy no puede pagar una vivienda en el lugar donde trabaja. Quintana Roo no les está diciendo que se vayan. Está haciendo que quedarse sea cada vez más difícil. Y eso debería preocuparnos mucho más que cualquier mala temporada turística.
2.- ¿Cómo puede ocurrir eso en un estado que presume récords de turismo, inversión y crecimiento?
Porque una cosa es que crezca la economía y otra muy distinta es que mejore la vida de la gente. Durante años, los gobiernos se acostumbraron a medir el éxito contando turistas, hoteles y vuelos. Pero se olvidaron de hacer otra cuenta: cuánto cuesta vivir aquí. De poco sirve presumir que cada vez llegan más turistas si cada vez hay más trabajadores que no pueden permitirse quedarse. Un estado no puede medir su éxito solamente por los que llegan. También tiene que preocuparse por los que ya viven aquí.
3.- Pero Quintana Roo es un estado turístico. ¿No es inevitable que vivir aquí sea más caro?
El turismo explica muchas cosas, pero no justifica cualquier abuso. No justifica que una familia tenga que competir con un visitante para encontrar dónde vivir, ni que los precios suban mientras los salarios pierden capacidad de compra. Y mucho menos justifica que los gobiernos miren hacia otro lado. Los mercados ponen precios, pero los gobiernos tienen que poner reglas. Porque cuando nadie pone límites, el abuso termina pareciendo normal.
4.- ¿Qué tendría que hacer el Gobierno del Estado para cambiar esta situación?
Primero, dejar de confundir crecimiento con bienestar. No basta con atraer inversiones si quienes trabajan en ellas no pueden construir una vida aquí. Se necesitan decisiones sobre vivienda, infraestructura, servicios y ordenamiento del crecimiento. Desde el Congreso podemos impulsar leyes, revisar presupuestos y exigir respuestas. Pero no nos confundamos: quien tiene que asumir la responsabilidad de ordenar el crecimiento es el Gobierno del Estado. No se trata de frenar el turismo. Se trata de impedir que su éxito termine perjudicando a quienes lo hacen posible.
5.- ¿Cuál es el riesgo si los próximos gobiernos siguen sin atender este problema?
Que terminemos construyendo un estado extraordinario para visitar, pero imposible para vivir. Y eso sería un fracaso enorme. Porque los turistas pueden elegir otro destino, pero una familia que ha construido aquí su vida no debería verse obligada a marcharse porque ya no puede pagarla. Los próximos gobiernos tienen que entender que gobernar Quintana Roo no consiste solamente en conseguir que llegue más gente. Consiste también en lograr que quienes ya están aquí tengan razones y posibilidades para quedarse. Porque un estado que expulsa a su propia gente está comprometiendo su futuro.






