El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su administración descarta de manera categórica el despliegue de tropas de combate sobre el terreno y el uso de armamento atómico en un eventual ataque contra Irán; no obstante, evitó desmentir planes para utilizar la GBU-43/B, conocida popularmente como «La madre de todas las bombas» (MOAB, por sus siglas en inglés), el proyectil convencional más potente del arsenal estadounidense.
En entrevista concedida a la cadena Newsmax, el mandatario norteamericano fijó la postura de la Casa Blanca ante la posibilidad de un escalamiento de las hostilidades en Oriente Medio, asegurando que un despliegue de infantería o fuerzas terrestres no forma parte de las alternativas operativas consideradas por Washington.
«No voy a usar poder nuclear. No tenemos por qué hacerlo», aseveró Trump al referirse a la capacidad bélica de su país.
Proyección táctica y uso de la bomba MOAB
Durante la transmisión, el Presidente fue cuestionado sobre los reportes periodísticos de la cadena CNN, los cuales señalan que el Pentágono contaría con planes contingentes para emplear el artefacto de alta potencia contra infraestructura nuclear y energética en territorio iraní tras las elecciones legislativas del 3 de noviembre:
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Características del armamento: Al abordar la naturaleza del proyectil, el mandatario precisó que «la madre de todas las bombas no es nuclear. Es una bomba extremadamente grande, es como una pequeña bomba nuclear», evitando desmentir si la orden de ataque ya cuenta con su autorización.
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Despliegue operativo: La eventual utilización de la MOAB representaría un incremento drástico en el nivel de confrontación, dado que por sus dimensiones y peso (aproximadamente nueve toneladas) requiere ser transportada y lanzada desde aeronaves de carga militar tipo C-130 Hércules, exigiendo cobertura y apoyo aéreo avanzado.
Descarte de intervención terrestre
Respecto a la eventual participación de unidades de infantería en suelo iraní —escenario que analistas militares advierten que podría derivar en un conflicto prolongado e impredecible—, el Ejecutivo estadounidense respondió de forma tajante con un «no, no lo veo».
Con estas declaraciones, la administración estadounidense busca fijar una postura de disuasión militar de alto impacto contra el régimen de Teherán, mientras acota las especulaciones sobre una incursión terrestre a gran escala.





