A tres meses de que las abejas fueran declaradas especie de protección prioritaria en la Ciudad de México, el sur de la capital ya opera un Hospital de Abejas.
Está en la sede de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr) en Xochimilco. Su función: rescatar enjambres reportados en zonas urbanas, rehabilitarlos y convertirlos en colonias productoras de miel para donar a apicultores del suelo de conservación.
Antes, la respuesta era Protección Civil o Bomberos y muchas veces terminaba en exterminio. Ahora está prohibido.
La Ley para el Fomento Apícola y la Conservación de Polinizadores, publicada el 22 de julio en la Gaceta de CDMX y aprobada por unanimidad (46 votos), establece:
- Prohibición de destruir enjambres en vía pública; su rescate es considerado de utilidad pública
- Prohibición de neonicotinoides, fipronil y otros plaguicidas altamente peligrosos
- Sanciones por dañar colmenas y equiparación del robo de abejas al abigeato
- Creación de santuarios y jardines para polinizadores
- Protección no solo para Apis mellifera, sino para las más de 2 mil especies de abejas nativas de México —segundo país con mayor diversidad—, además de colibríes, murciélagos, mariposas, polillas y escarabajos
“La incidencia es bastante alta, recibimos hasta 500 reportes al año”, explicó Cecilia Cazales, responsable del Hospital. Los enjambres llegan enfermos, con ácaros parásitos, y pasan 3 semanas en cuarentena antes de crecer de 10 mil a 60 mil abejas.
Una vez óptimos, se entregan a productores de Milpa Alta, Xochimilco y Tlalpan, donde se concentra el 59% de suelo rural de la CDMX. México depende de ellos: 75% de los cultivos alimentarios necesita polinizadores.




