Después de un arranque flojo en agosto, la temporada de pulpo 2026 finalmente muestra señales de repunte en Yucatán, aunque con un fenómeno paralelo que preocupa al sector industrial: la venta irregular de producto en altamar, conocida como huateo.
De acuerdo con la Federación de Cooperativas Pesqueras del Centro-Poniente y la Cámara Nacional de la Industria Pesquera (Canainpesca) Yucatán, las capturas pasaron de apenas 4 mil 200 toneladas en el primer mes y medio a un ritmo ascendente durante septiembre. Sin embargo, el volumen sigue lejos de las 25 mil 462 toneladas y el valor de mil 762 millones de pesos que cerró en 2025, año en el que la cuota regional para Campeche y Yucatán se amplió de 28 mil a 32 mil toneladas.
La temporada, abierta del 1 de agosto al 15 de diciembre, tuvo un agosto por debajo de lo esperado tanto para la flota ribereña como para la mayor. Los barcos mayores regresan actualmente con promedios de 5 a 6 toneladas por viaje, mientras que las lanchas menores apenas logran 25 a 30 kilos por jornada. El precio en playa ronda los 110 a 125 pesos por kilo, arriba de los 85 pesos con los que inició, pero por debajo de los 150 pesos que alcanzó en 2025 y de los 135 pesos con los que cerró la temporada pasada.
En este contexto, empresarios armadores y dueños de congeladoras denunciaron bajo reserva de identidad, por temor a represalias, que persiste el huateo: pescadores que venden parte de la captura directamente en el mar a embarcaciones que se acercan a comprar pulpo, mero y langosta a precios más altos que en muelle. Al llegar a puerto, reportan volúmenes menores, lo que golpea a quienes financian diésel, hielo y carnada.
“El verdadero reto no está en cuánto se permite capturar, sino en cuánto se logra vigilar. Si no hay inspección real en altamar, la cuota deja de ser un instrumento de orden y se convierte en papel”, advirtió Enrique Sánchez Sánchez, presidente de Canainpesca Yucatán.
El dirigente explicó que el año es atípico: agosto bajo, septiembre con repunte y octubre como pico esperado. El sector ya inició exportaciones a Europa y negocia envíos a Estados Unidos, aunque reconoce una contracción internacional por inflación y conflictos geopolíticos que presionan el precio. La expectativa ahora está puesta en aprovechar la ventana de buen tiempo antes de que lleguen los primeros nortes de octubre, que paralizan a la flota ribereña.






