Lo que hoy es el puerto más importante de la Península de Yucatán comenzó como un proyecto casi imposible: una isla artificial en medio del Golfo de México. La Terminal Remota de Progreso cumple este 2026 más de 37 años de historia y está a punto de cambiar radicalmente de escala.
Inaugurada en 1989 sobre apenas 4.5 hectáreas, con un calado de 23 pies y conectada a tierra por un viaducto de 6.5 kilómetros —que hoy ostenta el Récord Guinness al muelle más largo del mundo con 8.08 kilómetros— la terminal nació para sacar del estero a los buques de carga.
Diez años después, en 1999, llegó la primera gran ampliación a 23 hectáreas, obra para la que se trajo desde Holanda la draga URSA. Allí se instalaron la terminal de contenedores operada por Terminal de Contenedores de Yucatán (filial de capital español), la terminal de graneles de MULTISUR, la terminal de hidrocarburos de PEMEX y la terminal de cruceros.
Ahora, bajo el plan Renacimiento Maya del gobernador Joaquín Díaz Mena y el Plan México de la presidenta Claudia Sheinbaum, el puerto vive su mayor expansión. Se trata de una inversión superior a los 12 mil 500 millones de pesos en tres etapas, que lo convertirá en uno de los seis puertos estratégicos del país.
La primera etapa, ya financiada por el Gobierno del Estado con mil 630 millones de pesos, profundiza el canal de navegación de 9.75 a 13.30 metros para recibir buques de 70 mil toneladas. La segunda, con capital privado, incluye 948 millones de pesos de SSA Marine, empresa del portafolio de Blackstone, para ampliar su terminal. Y la tercera, a cargo de la Secretaría de Marina, contempla el dragado y relleno de 40 hectáreas iniciales para sumar 80 hectáreas nuevas ganadas al mar, triplicando la superficie actual.
Según el director general de Fomento y Administración Portuaria, la nueva plataforma incluirá astillero, terminales especializadas en gas licuado, granel mineral, petróleo y contenedores, además del enlace ferroviario de carga de 56.7 kilómetros del Tren Maya hacia Progreso, con inversión federal de 25 mil millones de pesos.
El objetivo, de acuerdo con el Gobierno, es pasar de puerto de cabotaje a hub logístico internacional, la nueva frontera comercial de México con la Costa Este de Estados Unidos, tal como ocurrió en 1985 cuando inició la construcción del Puerto de Altura.






