Ante la ola de hechos delictivos y reportes de trasiego, venta y consumo de drogas —incluidas sintéticas— en Hopelchén, el alcalde Hiram Aranda Calderón deslindó responsabilidades: “Como policía local estamos sujetos a Mando Único. El combate a delitos de alto impacto no le corresponde al Ayuntamiento”.
El edil del PRI, único municipio que aún conserva ese partido en Campeche, reconoció el 24 de septiembre que su corporación opera bajo coordinación de la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC) y fuerzas federales, pero que procedimientos, operativos y tácticas contra crimen organizado son “temas de otro nivel” y de competencia estatal-federal.
La declaración surge tras semanas de tensión en la región chenera, con foco en la zona de La Montaña —Xcan-há, Xmejía, Xmaben, Ucum, Chanchen, Pachuitz—, donde pobladores denuncian aterrizajes irregulares, paso de vehículos blindados y falta de destacamentos de Guardia Nacional.
Aranda defendió su inversión: “Somos el municipio que más ha invertido proporcionalmente en seguridad”. Informó que en dos años de su trienio ha entregado cuatro patrullas y seis cuatrimotos, y anunció seis cuatrimotos más para patrullaje comunitario, para un total de 12 unidades ligeras. Añadió que el personal policial “ya está cansado, cumplió su ciclo” y debe renovarse y reforzarse.
Mientras, habitantes de Bolonchén de Rejón exigen mayor presencia estatal tras amenazas y hallazgos recientes. El alcalde insistió en que mantiene informadas a autoridades superiores, pero la respuesta operativa tarda. Su postura reabre el debate sobre el Mando Único y la vulnerabilidad de municipios rurales frente a delitos federales sin capacidad de respuesta propia.






