El crimen organizado en México ha evolucionado hacia un modelo de “amenaza híbrida” que combina violencia tradicional con el uso de nuevas tecnologías, lo que representa un nuevo desafío para la seguridad nacional y la soberanía del país, alertaron académicos de la UAM y especialistas en un foro realizado en el Senado.
De acuerdo con el análisis, los grupos delictivos ya no solo utilizan armas, sino que han incorporado inteligencia artificial generativa para crear deep fakes, suplantar identidades, optimizar fraudes, extorsiones y campañas de phishing, además de evadir controles aduaneros. Desde 2020, el uso de IA por parte de estos grupos ha crecido exponencialmente.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otras organizaciones recurren a drones modificados para vigilar territorios, transportar drogas y ejecutar ataques con explosivos. En la frontera norte, México y Estados Unidos activaron recientemente la operación “Águila Alta” contra drones comerciales usados por el narco para vigilar autoridades y traficar personas y droga. EU reportó el derribo de más de 300 drones vinculados al crimen organizado en un año y detectó más de 35 mil vuelos sospechosos.
A ello se suma el uso de criptomonedas como Bitcoin y Monero para lavado de dinero, con un aumento de 55.8% en transacciones vinculadas al narcotráfico, y de comunicaciones encriptadas y hackeo de redes.
El senador Rolando Zapata Bello, presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial, advirtió que hoy el crimen es un actor con capacidad de control territorial —presente en 75% del territorio— e influencia política.
Especialistas coincidieron en que existe una preocupante asimetría tecnológica frente al Estado, que carece de un plan nacional de inteligencia y de un órgano autónomo de protección de datos tras la extinción del INAI en 2024, mientras el Congreso aún no cuenta con facultad expresa para legislar sobre IA.






