La deuda nacional de Estados Unidos alcanzó una cifra récord de 40.033 billones de dólares en agosto de 2026, duplicando su volumen en un lapso de diez años debido a déficits presupuestarios persistentes, la atención de la emergencia por COVID-19 y el incremento en el gasto de programas como Seguridad Social, Medicare y Defensa.
De acuerdo con datos del Departamento del Tesoro y proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), del total de la deuda bruta, 32.279 billones corresponden a títulos en poder del público e inversionistas internacionales, mientras que 7.754 billones corresponden a obligaciones intragubernamentales. El elevado nivel de endeudamiento ha impulsado el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 y 30 años hasta niveles del 4.7 % y 5.3 % respectivamente, elevando el costo de refinanciamiento para la administración estadounidense y propiciando intervenciones del Tesoro para inyectar liquidez al mercado de deuda.
Por su parte, análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de México advierten que la volatilidad en las tasas estadounidenses genera efectos colaterales en economías emergentes como la mexicana, presionando los costos del financiamiento soberano y privado, ajustando los flujos de capital e influyendo en la estabilidad del tipo de cambio, el comercio bilateral y el volumen de remesas.






