El verde, blanco y rojo volvió al Centro de Villahermosa, pero el negocio ya no es el mismo. A pocos días del Grito, apenas cinco puestos tradicionales lograron instalarse para vender artículos patrios, mientras tiendas de importación acaparan clientela con precios mucho más bajos.
Es la radiografía que hace Lenin García Pérez, dirigente de la Unión de Comerciantes Fijos y Semifijos de la Zona Luz. Cuenta que sus compañeros, con más de tres décadas en el oficio, empezaron a montar sus mesas desde el pasado jueves alrededor del parque Juárez, Pino Suárez y calles aledañas.
El problema es el precio. Una bandera para el coche que el comerciante tabasqueño ofrece en 35 pesos, en un local de productos chinos se encuentra en 10. Una diadema tricolor, un sombrero o un set de moños puede costar la mitad. Por eso la gente prefiere lo importado, aunque dure menos.
Las consecuencias ya se sienten. Vendedores estiman una caída de hasta la mitad de sus ingresos respecto a 2023. La oferta también se redujo: de decenas de puestos que había hace cinco años, ahora solo quedan cinco. Venden de todo: banderas de escritorio, de moto, trajes de adelita y charro para niños desde 120 pesos, cornetas y luces led.
La queja no es nueva. En Tabasco se han multiplicado los negocios de importación en locales que antes eran de comercio local. Pagan menos personal y traen contenedores completos, dice García Pérez. En otros estados sí regulan, aquí no.
Para artesanos como los que vienen de Estado de México cada temporada a reforzar la venta, la batalla es mantener viva la tradición. Por eso el llamado de los comerciantes del Centro es directo: si vas a comprar para el 15 de septiembre, que sea producto hecho en México.





