La Fuerza de Tarea Conjunta de la Frontera Sur de Estados Unidos reveló este jueves 28 de agosto que entre la noche del martes y madrugada del miércoles derribó con un “sistema láser multipropósito de alta energía del Ejército” tres drones presuntamente operados por cárteles mexicanos en el Valle del Río Grande, sur de Texas.
El NORTHCOM y NORAD informaron que los aparatos fueron clasificados como “hostiles” por representar “una amenaza física” para personal militar y de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). No se precisó ubicación exacta ni si el derribo ocurrió sobre territorio estadounidense o mexicano, ni a qué organización pertenecían.
“Las redes de los cárteles están empleando cada vez más sistemas aéreos no tripulados para facilitar tráfico ilícito de personas y espiar activamente a nuestro personal”, declaró el general Curtis Taylor, comandante de la Joint Task Force Southern Border, creada en 2025 con 8 mil efectivos bajo la administración Trump para reforzar control migratorio y combate a cárteles.
La operación se realizó, según CBS, “en coordinación con todos los socios que operan a lo largo de la frontera”, sin más detalles por seguridad operacional.
El uso de láser revive la polémica de febrero de 2026: el Pentágono derribó por error un dron de CBP en Texas y en dos ocasiones la FAA cerró el espacio aéreo de El Paso por pruebas del mismo sistema en Fort Bliss, sin coordinación previa. La FAA determinó después que el láser “no supone riesgo indebido para aviones de pasajeros” tras evaluación conjunta.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que cualquier acción unilateral estadounidense en suelo mexicano violaría soberanía. El antecedente y la falta de precisión sobre el lugar del derribo mantienen la sensibilidad diplomática, mientras Washington reporta decenas de miles de patrullas y miles de vuelos de vigilancia desde 2025.






