Los robots velocistas ya corren más rápido que Usain Bolt, pero aún no saben frenar. En el cierre de los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides, el modelo Tiangong Ultra rompió por tercera vez el récord de los 100 metros planos, al detener el crono en 8.64 segundos, muy por debajo de los 9.58 segundos del jamaiquino impuestos en Berlín 2009.
Un día antes, el mismo autómata había marcado 8.86 segundos y en la ronda preliminar del sábado había registrado 9.39 segundos, superando ya la marca humana. El robot, de color rojo, sin cabeza y desarrollado por el Beijing Innovation Center of Humanoid Robotics (X-Humanoid), fundado en 2023, fue la estrella de la justa de cinco días en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad.
Más de 2 mil 056 máquinas de 16 países compitieron no solo en atletismo, sino en futbol, boxeo, artes marciales y pruebas de la vida real como labores domésticas, servicio hotelero y respuesta a emergencias.
La hazaña, sin embargo, terminó en caos. Al cruzar la meta, Tiangong Ultra y otros humanoides no lograron detenerse y se estrellaron contra una barrera acolchada. De algunos salieron chispas, otros fueron apagados con extintores y retirados en camilla. “Son como bebés”, comentó una espectadora entre risas y asombro. Un segundo incidente viral mostró a otro androide partido por la cintura durante entrenamientos.
El segundo lugar fue para Shandian (Relámpago), de la tecnológica Honor, con 9.47 segundos, y el tercero para un modelo de Unitree con 12.41 segundos. En los 400 metros, Tiangong también impuso 38.15 segundos.
Para los organizadores, los Juegos son un banco de pruebas público para la inteligencia artificial encarnada. La velocidad avanza, pero el frenado y la estabilidad siguen siendo el talón de Aquiles de la robótica.





