“En una época marcada por campañas antifeministas, antigénero y con gobiernos semifascistas o fascistas en el mundo, la desesperanza no es una opción”, lanzó la filósofa y activista Angela Davis ante más de dos mil personas reunidas en la sala Miguel Covarrubias de la UNAM.
La referente del feminismo abolicionista y antirracista, de 82 años, visitó México por primera vez desde 1969 para presentar el libro Abolición, feminismo, ¡ahora!, coescrito con Gina Dent, Erica R. Meiners y Beth E. Richie, en el marco de la VII FILUNI.
“La tarea primordial de los activistas radicales es generar esperanza. Es convencer a la gente de que un mundo mejor es realmente posible”, dijo Davis, quien recordó que milita desde los 11 años en Birmingham, Alabama, una de las ciudades más segregadas de EU, donde la población negra no podía entrar a museos o bibliotecas. “Fue la esperanza lo que nos motivó. Siempre imaginamos una vida en la que las personas de ascendencia africana pudieran ser libres”.
La charla, moderada por Amneris Chaparro y organizada por el CIEG, estuvo atravesada por consignas de colectivos trans, madres buscadoras, estudiantes y defensores de derechos humanos, y por una protesta inicial que casi revienta el evento. Aun así, la energía fue celebrada: “Estoy sumamente impresionada por la energía y me descubro deseando que podamos aprovecharla para impulsar un cambio real, poner fin a las prisiones, avanzar hacia la abolición del capitalismo y acabar con el genocidio aquí en México”, expresó Davis al tomar una bandera de Palestina.
Gina Dent complementó: el feminismo abolicionista no busca reformar cárceles, sino construir un mundo sin ellas. Citó a Mariame Kaba: “La esperanza es una disciplina. Es trabajo. No es algo que uno se sienta a esperar en casa”.
Davis cerró con un llamado: organizarse, colectivizar y articular el arte con la lucha contra el racismo, el capitalismo racial y la violencia de Estado.





