El 31 de diciembre de 2002 el puerto se preparaba para la cena de fin de año y terminó en tragedia. Donaldo Rivera, elemento del Heroico Cuerpo de Bomberos de Veracruz, aún recuerda la tarde en que la esquina de Hidalgo y Juan Soto estalló por la venta ilegal de pirotecnia tolerada entonces por autoridades municipales.
Eran cerca de las cinco y media cuando sonó la alarma. Al llegar, Rivera vio a cientos correr desde el parque Zamora, cohetes que surcaban el aire y láminas que se fundían a más de mil grados por la pólvora almacenada en bodegas improvisadas. El humo negro cubrió varias cuadras.
El cuartel está a quinientos metros, pero el incendio superó todo. Se pidió apoyo a Córdoba, Orizaba, Xalapa, Pemex y Administración Portuaria, mientras el Ejército acordonó dos kilómetros y vecinos ayudaron a arrastrar mangueras. Tardaron más de seis horas en controlar el fuego.
Rivera describe la escena más dura: cuerpos apilados en vestidores formando una pirámide humana, muertos por inhalación de humo tóxico. El saldo oficial fue de 28 fallecidos y 50 lesionados, además de vehículos y puestos calcinados. Familiares denuncian desaparecidos cuyos restos fueron retirados con maquinaria entre escombros.
Hoy una cruz blanca y una placa negra con nombres recuerdan a las víctimas en el sitio, junto a un homenaje a Iván Gómez Gómez, joven que perdió la vida intentando rescatar a otros. Cada aniversario locatarios colocan veladoras y celebran misa.
Tras el siniestro se prohibió vender cohetes en mercados. Hubo 23 órdenes de aprehensión, 12 funcionarios se ampararon y solo Jovita Macario fue detenida. En el marco del 153 aniversario de Bomberos, Rivera pide no olvidar y reforzar prevención para que Veracruz jamás repita aquel día.





